El índice para valorar la situación que vivimos en Veracruz lo da la Iglesia Católica en su publicación oficial de este domingo. Sin desperdicio, la milenaria organización realiza señalamientos precisos, hace apuntes contundentes y conmina de manera enérgica a los funcionarios del Estado para que apliquen mayor compromiso, estrategias y acciones para mejorar la vida social.

El mensaje está bien, es oportuno y es necesario. Ya en los anteriores regímenes la Santa Madre se chamuscó bastante al bendecir una y otra vez las conductas de los gobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, huéspedes consuetudinarios de sus jerarcas, o anfitriones que eran estos en relaciones acarameladas y convenencieras por ambos bandos.

Ya es justo entonces, que su compromiso sea con la comunidad, como hacían aquellos célebres pero defenestrados teólogos de la Liberación. Sólo esperamos que no sea porque Cuitláhuac aún no se acerca a rendir el tributo que a la Curia tanto le seduce.