IMPRESIONES.
ORQUESTA SINFONICA DE XALAPA
01 de febrero de 2019
Sergio Alva Lozano
Club de Embajadores de la OSX, Miembro

En IMPRESIONES de la semana anterior tuvimos un gran concierto con el que se dio inicio a la temporada OSX90AÑOS, y al final dije que ésta prometía ser excepcional, por lo que expresé refiriéndome a la OSX “démonos a la tarea de compartir esta fortuna invitando a quienes queremos y apreciamos, y claro asistamos a degustar nosotros mismos un gran banquete musical”.

Hoy puedo decir que tenía razón, pues el segundo concierto de la temporada resultó ser realmente estupendo. Pudimos constatar otra vez la excelente calidad de la Orquesta en su conjunto, de los Maestros integrantes de la misma y en esta ocasión, también del Maestro Director invitado Jörg Birhance.

En primer lugar interpretaron justamente la Sinfonía número 4 Si bemol Mayor (B flat Major) Op. 60, lo cual nos dice que la tonalidad para la interpretación es la escala mayor de si bemol, y que dentro del total de obras compuestas en vida, que en su caso fueron 138, la Opus 60 o número en orden de composición es a groso modo poco menos de la mitad, indicativo, igual a groso modo, de que la compuso en una etapa de crecimiento y desarrollo musical, es decir, etapa aún de formación. Igualmente, de manera superficial, podemos llegar a la misma conclusión, si consideramos que su última sinfonía fue la novena “Coral” op. 125, reconocida por muchos como su obra maestra, que fue escrita en 1817-1824, y la cuarta compuesta en 1806. Esta sinfonía Núm. 4 a pesar de su belleza, aparece en un lugar intermedio dentro del repertorio de las orquestas más reconocidas, y esto tal vez se deba a que estando entre la tercera Heroica y la famosísima quinta, ambas muy inspiradas y espectaculares. Otra razón de su menor número de interpretaciones, quizás se deba a su menor reto de interpretación, pues está hecha en una escala cómoda.

Con los primeros acordes pareciera que nos acercamos poco a poco a la antesala de la obra, que luego va subiendo lentamente de intensidad, hasta que la orquesta, acentuada con la sonoridad de los timbales, nos recibe con un fuerte y hermoso tema que se va desarrollando como es usual, por toda la sección de cuerdas, pero que en este caso, Beethoven lo remarcó con la participación de la sección de vientos, que arrebatan frecuentemente la atención por su fuerza y por su estruendo cuando se requirió. No omito aquí señalar que hubo tres timbales como es frecuente, pero en el nivel inmediato de abajo observamos otros dos, pero de menor diámetro que fueron usados en el segundo movimiento, adagio, en el que se pudo apreciar la limpia e inspirada participación del clarinete. En este adagio, la orquesta nos llevó a un paraje apacible tornándonos a un modo romántico y de calma, ambos inspiradores en nuestra mente de imágenes apacibles que nos hicieron gozar profundamente el tema principal.  Pasamos al Allegro Vivace y nuevamente gozamos de un tema bello, preciosamente desarrollado y muy bien ejecutado, destacando a mi gusto la participación de los fagots, pero en general todos estuvieron conectados y nos transmitieron la genialidad y hermosura que Beethoven plasmó aquí. Llegamos al final: Allegro ma non troppo, mostrándonos un precioso tema realizado en una muy buena interpretación. En este cuarto movimiento, se siente la grandeza de Beethoven y nuestra orquesta se luce con la participación de todos sus integrantes motivando una gran alegría en la audiencia y un exaltado ánimo que desbordó al final en una lluvia de aplausos que pareciera el impresionante estruendo de unas coordinada cataratas.

Así nos fuimos al intermedio deseosos de compartir nuestra gran satisfacción y la alegría que nos quedó impregnada, y también así regresamos a nuestros lugares con la interrogante, al menos en mi caso, de conocer al compositor Egon Wellesz.

Igual que me sucedió en el anterior concierto, busqué previamente información de este compositor (https://es.wikipedia.org/wiki/Egon_Wellesz), entonces supe que Wellesz (1885-1974) fue un compositor austriaco clásico, discípulo de Schoenberg que también fue un estudioso de ópera barroca, y destacado especialista en música medieval. Me doy cuenta entonces de que se trata de alguien muy bien preparado en música y musicología, excelente conocedor del contrapunto, y para mí, algo muy relevante, es que participó en la elaboración del Grove Dictionary of Music and Musicians  que durante mucho tiempo fue el mejor libro serio de consulta rápida, en el que pude navegar y escudriñar muchas veces en la biblioteca Franklin. En cuanto a la obra programada llamada Los Embrujos de Próspero, Op 53. Cinco Piezas Sinfónicas Inspiradas en La Tempestad de Shakespeare (Prosperos Beschwörungen), para familiarizarme previamente con esta obra, escuché la interpretación de la orquesta sinfónica de Radio de Viena,  dirigida por el Maestro Andrea Duka Löwenstein (https://www.youtube.com/watch?v=IrhBd88op-I), cuyos movimientos son:

  1. Los Embrujos de Próspero (Prosperos Beschwörung. Molto sostenuto).
  2. Ariel y la Tormenta (Ariel und der Sturm. Leicht bewegt).
  3. El Canto de Ariel (Ariels Gesang. Tranquillo).
  4. Calibán (Caliban. Unruhig).
  5. Ferdinando y Miranda. Epílogo de Próspero (Ferdinand und Mirando. Sehr breit und ruhevoll – Prosperos Epilog. Misterioso).

El primer movimiento, tiene un tinte misterioso y expectante, me parece a manera de un preludio como los que se escuchan frecuentemente al inicio de una representación teatral, en el que al abrir el telón, aparece la escenografía que nos ubica en el lugar donde se desarrolla la historia. En este caso al escucharlo, si pareciera que nos transportamos al claro de un bosque o paraje de la isla de la novela, no obstante que es de corte modernista y nada bucólico. Apreciamos la participación de toda la orquesta, con cambios de intensidad desde muy muy suaves hasta un tanto estruendosos, pero sin dejar de provocar algo misterioso en la mente. Destacó la participación del Maestro Méndez en la trompeta quien tuvo muy buenas intervenciones, pulcras y atinadas como le es habitual. Igualmente en los timbales el Maestro Alvarez, siempre oportuno y resaltando los matices necesarios que demanda la obra repetidamente.

El segundo movimiento más bien lo considero descriptivo de su propio título, Ariel y la tormenta, es decir nos trae a la mente una figura etérea que se ve en medio de una tempestad, sin miedos y sin alteración a sus estruendos pues su naturaleza como sílfide se lo permite. La tormenta a través de los bien alternados instrumentos de viento ahora al unísono, luego solos, provocan una gran impresión. La orquesta  impone con fuerza un expectante impacto al público, los timbales lanzan rayos y truenos. Imagina uno a Ariel danzando, brincando y volando entre múltiples ráfagas de aires que van y vienen, que van de aquí para allá, y que le provocan gozo más que temor. Después, como tormenta real, termina paulatinamente hasta llegar a una apacible la calma.

Muy seguidito empezó el Canto de Ariel, y lógicamente se valió el compositor principalmente de flautas, clarinetes y oboes, pero sin dejar de lado fagots, cornos ni cuerdas, todos en el afán por demás bien logrado de transmitirnos la  mencionada esencia etérea de Ariel, como lo que justamente simboliza, un ser espiritual de naturaleza elevada. Toda esta parte es tranquila, como lo advierte Wellesz en el título de esta pieza sinfónica y seguramente en la propia partitura.

El siguiente movimiento lleva el nombre Calibán, personaje que es hijo de una bruja y adoptado por Próspero y corresponde al compañero de Ariel, también cautivo y esclavizado por Próspero, pero a manera de contraparte, es decir, Calibán es un burdo que gusta de lo material, es instintivo y sus valores son bajos, incluso intenta violar a Miranda hija de Próspero. Para representarlo, el compositor escoge básicamente a los trombones y trombón bajo, que además tocan bajo y pesado complementados por los chelos y contrabajos. La música es brillante y magníficamente tratada, además de ser muy inspirada lo que permite alcanzar más que exitosamente lo que el compositor planeó transmitir, cometido que fue ampliamente alcanzado por nuestra fabulosa orquesta. Con esmero, maestría técnica y compromiso se superaron  con creces los retos de la obra. Aún antes de concluir el concierto, ya resultaba muy evidente la satisfacción de músicos, Director y público.

En completa concentración y adentrados profundamente en el contexto de la obra, llegamos a la última pieza de esta composición, en la que se vive la escena idílica entre Ferdinando y Miranda. En ésta surge un hermoso tema musical profundamente romántico e intenso, tratado excelentemente con participaciones de alientos y cuerdas que nos hacen sentir su enamoramiento y amor puro, pero también el apasionamiento consecuente de sus sinceros sentimientos. Ligado a ello, el final, el epílogo nos muestra a un Próspero que se ha superado dentro de la trama shakespeareana y complacido por los buenos augurios que vislumbra para su hija, plenos de felicidad.

Disfruté mucho esta obra en la interpretación de nuestra queridísima orquesta, seguramente que ahora la amamos más. Cada vez nos sorprende más gratamente y cada vez agradecemos más su entrega y profesionalismo. ¡Muchas gracias!

Compañeros embajadores y compañeros de audiencia, correspondamos a su entusiasmo y estemos presentes en el próximo concierto con el bellísimo y extraordinario concierto para violín de Tchaikovsky, aprovechemos el privilegio de tener una Orquesta de primerísimo nivel, la OSX aquí, en nuestra propia casa, Xalapa.