Por Juan Ignacio Martínez Franco

Constitución Mexicana de 1917. 102 años de vida y más  de 650 reformas

Sentimientos de la Nación, Apatzingán (1814), Iguala (1821), 1824, 1836, 1857 y finalmente 1917, son solo algunas de las fechas que preceden a la historia y conformación de la Constitución Mexicana vigente.

Grandes pensadores vertieron sus ideas de libertad y progreso en los principios que dieron vida a la nueva forma de ver la Nación Mexicana y posteriormente la Republica Federal y a sus ciento dos años de promulgación, más no de vigencia, recordando que esta inició hasta el primero de mayo de mil novecientos diecisiete, ¿Qué ha pasado con ella?

Pues para empezar la Constitución ha sido reformada (parchada) desde su creación al veintisiete de agosto de dos mil dieciocho en seiscientas noventa y tres ocasiones[1], curiosamente los tres artículos que más se han reformado son el setenta y tres en setenta y nueve ocasiones, el ciento veintitrés en veintisiete veces y el veintisiete con veinte reformas.

Ósea en setenta y nueve veces el propio Constituyente se ha reformado, o más bien se ha  acomodado las facultades, seguramente a modo, para tener más facultades porque no fue para limitarlas o restringirlas atendiendo que actualmente ese artículo tiene todas las fracciones, apartados e incisos que no tiene ningún otro, al menos enunciativamente.

Ni que decir de las reformas al artículo que establece el derecho al trabajo digno y socialmente útil o al de las tierras, pues si hay sectores que a lo largo de la historia han sido golpeados por los embates del gobierno son precisamente estos.

La Constitución establece su propio mecanismo para mantenerse con carácter de inviolable como norma suprema (supremacía constitucional), lo cual ha sido aprovechado de manera abusiva por el Constituyente, más bien, por el partido político con mayoría en las cámaras del Congreso de la Unión, para llevar a la Constitución todo aquello que se quiere imponer casi sin objeción alguna a la ciudadanía.

De esta forma encontramos reformas constitucionales que son vendidas al público como económicas, energéticas, educativas, laborales, político – electorales y muchas otras que lejos de beneficiar, logran el descontento social de grandes sectores de la población, desde luego, siempre alguien que sale beneficiado.

Cada grupo político que llega al poder, vende la publicidad de que lo que hizo el anterior y el que estuvo antes del anterior estuvo mal o muy mal y nuevamente se juega al supuesto cambio y de esta forma es mucho más fácil (no gobernar) imponer de una sola vez y para todos los ciudadanos lo que quiere el actual gobierno.

A la Constitución han sido llevadas figuras como el arraigo, que a pesar de ser criticada por grandes juristas, académicos e instancias internacionales por ser contraria a diversos instrumentos internacionales protectores de derechos humanos, por capricho, autoritarismo o como se pueda llamar, se incluyó en ella.

Aunque la Constitución Mexicana (afortunadamente) sigue manteniendo diversos valores filosóficos, axiológicos, morales, incluso religiosos, que de alguna forma hacen que conserve su mayor importancia, también se ha vuelto cuna de argumentación deficiente, cultivo de lagunas jurídicas, ambigüedades, antinomias, categorías sospechosas y mucho más que no conviene seguir enlistando pero que finalmente caen al campo de la inconstitucionalidad, siendo necesaria la permanente intervención y contrapeso necesario del Poder Judicial de la Federación sobretodo de su máximo Tribunal. Por lo demás, muchos más años de vida a la Constitución Mexicana, porque a pesar de sus parches y reformas a modo, tampoco es deseable he impensable que deje de existir.

[1] Parte final de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum_art.htm