Hoy inicia el tercer mes de ejercicio de la administración encabezada por Cuitláhuac García, es breve tiempo para una evaluación, aunque hay muchos elementos para sentar criterio sobre el desempeño del novel gobierno. Inicio en desconcierto, un equipo realmente bisoño en menesteres de administración pública  política que en circunstancias “normales” quizás pasarían desapercibidas, pero después de 14 años de dañina inercia, las exigencias requieren de mayor empeño y experiencia en la cosa pública. No sería favorable el balance pero debe privilegiarse el beneficio de la duda, el gobernador debe escrutar con ojo crítico el desempeño de sus colaboradores, calificarlo y decidir de su permanencia o remoción, cuando está en juego el destino de 8 millones de veracruzanos no hay pretextos por encima del interés público.