La Arquidiócesis de Xalapa aseveró que sólo en Veracruz se habla de más de 20 mil personas desaparecidas, dado que las cifras “oficiales” son superadas por la realidad ya que la mayoría de las familias no presentan denuncias.

Aseveró que ese grave problema está afectando a todos y una de sus causas hay que ubicarla en el ambiente de inseguridad y violencia incontrolada que se vive todavía en Veracruz.

Expresó su solidaridad con todas las personas que tienen algún desaparecido pues explicó que “los sacerdotes y agentes de pastoral en la Iglesia, escuchamos frecuentemente el sentir de algunas personas que buscan desesperadamente a sus familiares”.

A través de su comunicado dominical, apuntó que conocen del profundo dolor que viven día y noche, pues quien vive esta tragedia experimenta una pena que no tiene final; “estas personas no tienen un lugar dónde llorar, dónde visitar o dónde ubicar a sus desaparecidos”.

La iglesia reconoció la labor que han hecho los colectivos, que de forma “extraordinaria y admirable” han emprendido por cuenta propia la búsqueda de sus familiares.

“Esa tragedia humanitaria ha afectado a todo tipo de personas, sin distinción de su condición social. Como Iglesia no ignoramos el dolor de mujeres que buscan a sus esposos, o las madres o padres que esperan a sus hijos y que viven un continuo malestar, como una noche oscura que no tiene final”, citó.

A todas estas personas, expresaron su cercanía, disponibilidad y “continuas oraciones para que en medio de esta terrible oscuridad encuentren un poco de luz, experimenten el consuelo y sientan la paz, sobre todo aquella que viene de parte de Dios”.

Subrayó que la tragedia de los desaparecidos es una realidad que interpela a todos, porque habla de la delicada situación de violencia que se vive en el país y el Estado.

“Esto nos compromete a transmitir los valores que debemos promover para que la vida se respete desde la concepción hasta su desenlace natural. Al hablar del respeto por la vida, nos referimos a la vida en todo el arco de su existencia”, dijo.

Lamentablemente, agregó, la violencia ha alcanzado a todos, “pero no debemos ni podemos acostumbrarnos a ella. Entre todos debemos hacer un frente para promover y cultivar la cultura de la vida, que empieza por el respeto, el cuidado y la protección del don más sagrado que tenemos los seres humanos, el don de la vida”.

Y es que apuntó que la cultura de la muerte lastima a todos, roba la paz, nos divide y siembra el odio, aumenta la violencia y nos deshumaniza.

“La cultura de la muerte nos roba el futuro, porque nos deshumaniza y ha llevado al desprecio por la vida. La cultura de la vida, en cambio, nos permite existir, vivir en paz y en armonía unos con otros. La cultura de la vida nos conduce al respeto de los derechos humanos”, abundó.

Ariadna García/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO