Fiel a su vocación imperialista, aun sin invocar el Destino Manifiesto de la Doctrina Monroe de “América para los americanos”, los EEUU le espetan a Maduro una dura reconvención: renuncia o lo encierran en Guantánamo. Uno puede estar en contra del dictador venezolano y desear su pronta salida del poder en ese país, pero es inadmisible la actitud injerencista del gobierno de los Estados Unidos que, como en esta cruzada contra Maduro, ha soliviantado al mayor número de gobiernos de América latina en contra del venezolano. Obviamente Maduro debe irse, no ha sido un buen gobernante, ha empobrecido a su país a pesar de sus enormes reservas petroleras, pero rebela e indigna la actitud prepotente de signo imperialista asumida por EEUU en pleno siglo XXI, igual como lo vimos en el siglo XX.