Ya para nadie es un secreto que el comercio establecido y el informal están sometidos a doble tributación: pagan al fisco y pagan cuota de protección al crimen organizado sin que haya poder público capaz de evitarlo, así lo demuestran los crímenes perpetrados contra dos comerciantes el día de ayer en Xalapa, una lideresa de comerciantes victimada sin recato alguno frente a decenas de personas en pleno Centro Histórico, y un adolescente en su tienda de ropa en otra zona comercial. Mientras tanto, en el gobierno del estado están ocupados en defenestrar al fiscal general. Esa es la patética realidad de México y de Veracruz.