Fue largo el periodo de la presidencia imperial en nuestro país, el Tlatoani todo lo regía, el Poder Legislativo y el Judicial estaban sometidos a sus dictados, pero la evolución política ha permitido cambios sustanciales, reflejados en un Poder Legislativo más beligerante, en lo cual mucho tuvo que ver la pluralidad de sus componentes; el Poder Judicial fue abonado con la inamovilidad de sus integrantes, así se hizo realidad el equilibrio de Poderes. Sin embargo, respecto de la sociedad el presidente seguía la lógica del absolutismo, en respuesta se crearon órganos autónomos resguardados contra aquel imperio: el Instituto Nacional Electoral, la Auditoría Superior de la Federación, se otorgó autonomía al Banco de México, el INEGI, el CONEVAL, el INAI, la CRE, etc., toda una sopa de letras que amparan procedimientos para acreditar mejoras en el gobierno en bien de la sociedad. Ojalá queden a salvo para bien de México.