La mesiánica actitud del presidente López Obrador lo lleva a adoptar medidas fuera de su contexto, entre las más recientes están la de consultar a la CNDH sobre qué hacer en el caso del bloqueo de las vías férreas de Michoacán, cuando está dentro de sus obligaciones actuar conforme lo mandata la ley, sin eludir su responsabilidad, tal como le respondió esa Comisión. Otra es la desaparición del programa de instancias infantiles con el argumento de haberse encontrado irregularidades en su funcionamiento, sin considerar el grave desajuste que provoca entre las madres trabajadoras. Y no hay poder terrenal que convenza a AMLO para rectificar, aún frente a expresiones como la de Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México propuesto por el propio López Obrador para ese cargo: “Seré breve: estancias infantiles era un buen programa”, Pero López Obrador se aferra a la máxima: “Palo dado, ni Dios lo quita”