Línea Caliente

 

Por Edgar Hernández*

 

“¿Por qué los veracruzanos vienen ahora a reclamar seguridad, cuando nunca la han tenido?”, Hugo Gutiérrez, titular de Seguridad Pública.

 

No hay duda que llegó la hora de pedirle perdón, señor Secretario de Seguridad Pública.

Me arrogo la representación de mi familia y mis dos amigos señor, para pedirle, no en nombre de los casi ocho millones de veracruzanos, sino del propio, nos disculpe por atrevernos a tan tremenda irreverencia de exigir seguridad ante su ilustrísima.

No lo tome a mal don Hugo.

Malcreímos que como sociedad, como ciudadanía, como pueblo que busca y elige a sus representantes para que nos traigan bienestar y seguridad a nuestras casas, podíamos atrevernos.

Pero no. ¡Que estúpidos fuimos!

No es así ¿verdad?.. No podemos quejarnos si siempre tuvimos –creo que desde Fidel Herrera para acá- un promedio de 10 mil a 30 mil muertos por sexenio.

Así que, por qué jijos deberíamos pensar que algún día se acabarían los crímenes y que viviríamos con en Duartelandia, perdón, como en Disneylandia.

Usted disculpe señor blanco y barbado por ser tan irresponsablemente ilusos. La neta, es que somos pueblo, ignorantotes, un infelizaje que no sabe distinguir entre los negro y lo blanco como dice la canción.

Lo que sucede y no es disculpa, es que don Cui, otro sabio de la política social y la seguridad pública como usted, nos dijo en su campaña electoral que terminaría con la inseguridad… y ¿qué cree, don Hugo? ¡Le creímos!

También le creímos al anterior, a don Miguel Yunes, quien nos juró por esta que en seis meses nos regresaría la seguridad y ese pinche gordo también nos dijo algo parecido, aunque nos dejó muy claro con un “¡Pórtense bien!” que la estábamos cagando.

A Fidel hicimos como que le creíamos, pero sabíamos que era un poco mentiroso.

Disculpe usted don Hugo –por cierto ¿usted viene de la familia Disney, de Daisy?- que no previmos ampliar con debido tiempo nuestros panteones, crematorios y fabricar más urnas para las cenizas de nuestros hijos, nuestros hermanos y nuestras madres y padres que de la noche a la mañana desparecieron o nos los entregaron en cachitos.

Perdone la insensatez.

Creo que a todos los veracruzanos se nos cayó la cara de vergüenza cuando usted, señor don güero, nos gritó con qué derecho reclamamos una seguridad que nunca hemos tenido.

Mil perdones don Hugo Gutiérrez Maldonado por haber dudado que usted es un doctor en criminología a pesar que el Centro de Estudios donde usted asegura haber estudiado lo desmintió.

Rogamos pase por alto lo hayamos censurado cuando se presentó en los planteles escolares con pistola al cinto y deseamos de corazón que un día nos conozca a los veracruzanos –que sabemos reír y cantar… también morir- aunque sea usted una fichita traída de Nuevo León donde dicen esos difamadores profesionales que fue usted destituido de su responsabilidad en la Procuraduría del estado acusado de secuestro, extorsión y cobro de derechos de piso.

Y no sabemos en qué mente cabe no entender sus meridianas explicaciones de que bajo ningún motivo podemos quejarnos que en Veracruz hay inseguridad, si usted conoce muy bien nuestra tierra por una vieja postal que seguro le regaló algún malandrín asentado por acá.

De hecho, a quienes le han reclamado injustamente usted los ha calificado como conflictivos: “Esa gente conflictiva” a quien encima de todo usted generosamente dice que “respeta mucho”.

Gracias, señor nuestro. Ni para que exigir se disculpe públicamente.

Y es que la total razón le asiste cuando nos llama ignorantes de la situación social de la opinión pública y de la sociedad ante el estado de cosas que hemos vivimos en esta materia en los últimos años, tanto que con toda la razón del mundo se pregunta: “¿Por qué no se quejaron desde hace 8 años que nunca han tenido seguridad?, ¿Por qué se vienen a quejar ahorita?”.

¡Bravo!.. Nos ha puesto en nuestro lugar.

Desde luego que sin el ánimo de molestarle señor secretario y de nuevo pedimos mil perdones, en realidad no ha sido desde hace ocho años nuestro reclamo, sino desde hace 15 años que nos venimos quejando de los miles de desaparecidos, de los feminicidios, de los destazamientos, de los cientos de manifestaciones y reclamos de los colectivos, de los asesinatos de los periodistas y la escalada de secuestros y crímenes a políticos y empresarios.

Eso no importa si usted nos aclara que desde diciembre del año pasado –justo cuando usted llegó- empezaron a bajar los índices delincuenciales… pero en el papel y en las declaraciones del mismísimo señor gobernador Cuitláhuac García.

Qué bueno que usted acude a los medios nacionales y no a los aldeanos de nuestra tierra, para reclamar, como dolido, por qué los veracruzanos no hemos sabido aquilatar su gran esfuerzo: “Ahorita si vienen y dicen “¡es que no hay seguridad!”.

Perdón, señor ¡Somos unos insensatos!

Cómo hemos sido capaces de no entender que “Nunca ha habido seguridad en Veracruz” porque en la realidad si revisamos la historia nunca ha habido seguridad en Veracruz.

Pa´que engañarnos.

La inseguridad está extendida a robos, asaltos en plena vía pública, ajusticiamientos a cualquier hora, hurtos a casa habitación y un interminable estado de zozobra.

Pero de eso está usted, señor Secretario, que digo señor Secretario, señor doctor, en lo cierto.

Por ello le aplaudimos cuando dice que “Lo único es que no podemos estar es en los primeros lugares, como yo estoy recibiendo a Veracruz en robo de ganado, en los primeros lugares en asesinato de mujeres, en los primeros lugares en robo, en los primeros lugares en robo de vehículos y asaltos”.

Pues ¡Claro que no!.. Usted, amigo de los veracruzanos, es nuestro héroe.

Y más que nuestro héroe, nuestro hado madrino, sobre todo después de escucharlo decir que usted percibe que “la delincuencia en Veracruz sigue siendo alta” y que le molesta que hayan dejado ir los apoyos para zonas inseguras, “por ese afán de creerse los hados mágicos que resuelven la inseguridad con su presencia”.

Así pues, como no lo merecemos, señor secretario, doctor y master, le sugerimos muy cariñosa y respetuosamente se vaya a vivir a Marte.

Tiempo al tiempo.


*Premio Nacional de Periodismo