Camaleón
Por Alfredo Bielma Villanueva

Ya dio inicio el tercer mes de ejercicio de la administración encabezada por Cuitláhuac García, aún es breve tiempo para una evaluación a conciencia, aunque hay suficientes elementos para orientar el criterio acerca del desempeño del novel gobierno. Ha sido un arranque en desconcierto de un equipo subrayadamente bisoño en menesteres de la política y la administración pública, que en otras circunstancias pasarían desapercibidas, pero no después de 14 años de dañina inercia en el sector público veracruzano. Visto lo acontecido hasta ahora un balance no arrojaría resultados favorables, sin embargo es ineludible el beneficio de la duda. No obstante, bien haría el gobernador en dar estricto seguimiento al desempeño de sus colaboradores, evaluarlo y decidir de su permanencia o remoción, porque cuando está en juego el destino de 8 millones de veracruzanos no hay pretextos por encima del interés público.

El presidente López Obrador nos visita por segunda ocasión en el corto lapso que lleva su mandato, antaño una visita presidencial equivalía a un respaldo político al gobernador en turno, así se destinaba en los medios de comunicación. Pero la dinámica presidencial parece no tener esos efectos, pues recorre el país con la misma fruición que lo ha venido haciendo hace ya 18 años, esa estrategia le dio resultados para su promoción política, ahora veremos si como presidente estas giras acarrean beneficios ciertos que no sean clientelares. Ya vivimos experiencia parecida cuando Echeverría gobernó, al igual que AMLO fue incansable en sus recorridos por la república al parejo que su verborrea, se dijo entonces que padecía el síndrome de la bicicleta, si paraba de pedalear se caía. Dos meses después de su visita a Xalapa AMLO encontrará  las mismas esperanzas populares en su gobierno, no queda sino esperar lo favorezca el éxito.

Es posible advertir que esta visita pudo haber impedido que el Congreso local aprobara en caliente las primeras propuestas del gobernador para cubrir las vacantes de magistrados en el Tribunal de Justicia; aprobar esa primera lista sin actitud crítica hubiera levantado mucho polvo en plena visita presidencial, para nada conveniente al gobierno de Cuitláhuac García. La lista de prospectos que el gobernador envió al Congreso no reúne los requisitos indispensables para un cargo tan relevante en la judicatura veracruzana, se daría un salto atrás de proporciones gigantescas si prospera en el Congreso solo para privilegiar compromisos de campaña; con su aval se enviaría el sombrío mensaje de desestimar el propósito de mejorar las instituciones del sector público veracruzano. En lontananza se divisan los años de cuando la facultad de jurisprudencia de la Universidad Veracruzana egresaba calidad, no cantidad, y nutría los foros de la judicatura nacional y estatal, aunque sin duda Veracruz sigue siendo prodigo en el cultivo de fecunda abogacía, rica cepa de donde extraer potenciales magistrados para dar más lustre al Poder Judicial veracruzano. Si en alguna área del servicio público es radicalmente inaplicable la indecorosa filosofía del “echando a perder se aprende” es en esta y, por supuesto, en el sector salud.

A propósito, en el Sector Salud se está incubando fuerte inconformidad entre el personal médico y paramédico que no encuentra eco a sus demandas de basificación y seguridad laboral. En sus reuniones con médicos y personal de enfermería, el Secretario Roberto Ramos Alor les “receta” todo un rollo de retórica, repetitivo, ocupa largo tiempo en sus exposiciones y no permite la interlocución, con esa actitud no ha generado buena opinión en un sector tan importante. De inicio les ofreció que habrá plazas, pero no fijo plazos ni se avoca a plantearlo con firmeza, se da de baja a personal con años de servicio, pero se contrata personal de nuevo ingreso sin perfil alguno, y en ilógica explicación se intenta justificar las bajas evocando el pretexto de la austeridad. Esa conducta se asemeja a la de quien conociendo los riesgos de encender y tronar cohetes lo ejecuta con lúdica emoción.

No solo allí. Cuando cada domingo el entonces gobernador Yunes Linares informaba de índices delincuenciales a la baja, se le concedía poco crédito al muy equívoco mensaje, por el obvio contraste entre retórica y la realidad. Lo curioso es que, ahora, el Secretario de Seguridad Pública, el Secretario de Gobierno y el gobernador Cuitláhuac García como en concierto han adoptado el mismo discurso, si están en lo cierto algo no concuerda pues la realidad manda tétricos mensajes en contrario con una elocuencia que supera con creces al discurso oficial.

Son solo dos meses, aunque de intenso traqueteo, durante los cuales el gobernador Cuitláhuac García ya habrá dimensionado la grave responsabilidad de su encargo, el lento arranque de su equipo, que el fiscal Winckler resultó más respondón de lo imaginado, que el ganso es susceptible de cansarse, que no todo se resuelva con ahorrar, que como ninguno de sus antecesores tiene en el mismo territorio que gobierna un poder paralelo representado por el Súper delegado, que la inseguridad campea y retoza por toda la entidad, que el campo veracruzano está en la inopia, que Veracruz tiene las peores carreteras de México, que no hay dinero para hacer todo lo que se programa, que en las circunstancias actuales no es dable confiar en todo lo que se le informa porque donde menos se le espera salta la liebre. Solo son dos meses.

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  • Febrero- 2019