La muy subrepticia separación de César Sánchez Anaya de la Dirección de Protección Ciudadana y Tránsito Municipal da una señal adicional a la inestabilidad que impera al interior del ayuntamiento xalapeño. Ha quedado acéfala una Dirección cuyo funcionamiento debiera aportar tranquilidad a la ciudadanía, sin embargo, aunque poco haya aportado, nada se informa del relevo referido, sin bien las causas pudieran radicarse en el vergonzoso affaire de los policías “capacitados” en Puebla, pero sin adiestramiento en manejo de las armas. No escapa a la atención ciudadana que el ayuntamiento haya iniciado su segundo año de ejercicio y aún no se vislumbra mejoría en su desempeño, si a resultados nos atenemos.