En el pugnaz diferendo entre el gobernador Cuitláhuac García y el Fiscal Winckler no tiene ninguna participación el pueblo, este es un pleito por un enclave administrativo de suma importancia, una apetitosa parcela de poder. En realidad, tampoco la autonomía de esa institución tiene que ver, porque Winckler no demostró ser auténticamente autónomo durante los dos años de Yunes Linares, su promotor y guía, aunque ahora se ampara en el cuento de defender la autonomía de la fiscalía. Ya veremos si al gobernador lo inspira un genuino afán de mejorar la procuración de justicia cuando tenga oportunidad de proponer nuevo fiscal, que ojalá sea un elemento ajeno a su grupo político, proveniente de la judicatura veracruzana. Este pleito provoca serias afectaciones a la procuración de justicia en el Estado, pues en el ínterin de la refriega se relega un sinfín de expedientes de cuya solución están ávidos los veracruzanos