La ronda mañanera

El presidente López Obrador es persistente en su dicho de no querer polarizar al país, pues prefiere, dice, enjuiciar al neoliberalismo más que a sus antecesores en el cargo a partir de Salinas de Gortari. Pero su discurso, si bien contradictorio, día a día descalifica a uno u otro de los ex presidentes: el juicio a los expresidentes sería más bien moral porque legalmente estaría en chino llevarlo a cabo, y adelanta el por qué se denunciaría a cada uno de los expresidentes: a Carlos Salinas, por haber vendido empresas públicas a particulares; a Zedillo, por el fobaproa; a Vicente Fox “por traidor a la democracia”; a Felipe Calderón, porque “convirtió al país en un cementerio” y a Peña por corrupción”. Eso es un extraordinario lema de campaña en elecciones intermedias.

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