Como ácido sobre la herida le habrá caído al gobernador Cuitláhuac García la irreprochable filípica lanzada desde una institución milenaria como es la Iglesia: “… se van acumulando algunos fracasos. Pareciera que hay muchas cabezas y que las torpezas de unos pocos están echando a perder el poco trabajo de otros…”, señala el presbítero José Manuel Reyes Suazo a nombre de la Arquidiócesis xalapeña. El sermón es irreprochable porque interpreta el sentir de una opinión pública harta ya de problemas de inseguridad, y por encima le caen los pleitos en el gobierno acentuados por el diferendo con el Fiscal sin que haya visos de atención a los problemas socioeconómicos de la entidad. ¿Quién negocia, quién atiende las relaciones con los factores de poder? “Se observa que falta oficio político y que el ambiente se está enrareciendo…”, ni más ni menos, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo