En un pronunciamiento de la ONU-DH, Jarab condenó el crimen de Cazorla, cuyo cuerpo sin vida fue localizado el 9 de febrero en su domicilio, situación que “afecta a toda la comunidad muxe y a todas las defensoras y los defensores de los derechos humanos en Oaxaca”, y recordó que no es un caso aislado en el país.

Ante el quinto homicidio de un defensor de derechos humanos, registrado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el representante de la Alta Comisionada de Derechos Humanos en México, Jan Jarab urgió a esclarecer el asesinato de Óscar Cazorla defensor de la comunidad LGBTI en Oaxaca, y “superar este patrón de impunidad” en el que se encuentran las agresiones a activistas.

“En los últimos años han ocurrido crímenes de odio y asesinatos de personas defensoras de derechos de la comunidad LGBTI en diferentes partes del país sin que hayan sido adecuadamente investigados”, resaltó Jarab.

Alentó a “superar este patrón de impunidad y, para ello, el asesinato de Óscar debe ser esclarecido, por medio de una investigación diligente que contemple todas las posibles hipótesis, incluida la posibilidad de un crimen de odio o de una represalia por sus actividades de defensa de derechos humanos”.

La ONU-DH resaltó que Óscar Cazorla era reconocido por su labor de defensa de la comunidad muxe en Juchitán, donde era promotor de una celebración conocida como “Las Auténticas intrépidas buscadoras de peligro”, que retomaba tradiciones prehispánicas.

Tras expresar condolencias y solidaridad a la familia, amistades y colegas de Cazorla, la ONU-DH alertó en que en lo que va de 2019 es el quinto homicidio de un defensor, que se suma a los 13 cometidos durante el año pasado.

De la misma manera, es el quinto defensor ultimado durante el gobierno de López Obrador.

Antes de Cazorla, fueron asesinados Sinar Corzo, José Santiago Gómez Álvarez y Noé Jiménez Pablo, en Chiapas, y Bernardino García Hernández en Oaxaca.

Con información de Proceso