Tras los señalamientos de la secretaria de Gobernación, funcionarios de la SFP aseguran que ellos no deciden qué se hace público en las declaraciones patrimoniales.

Fernando Martínez García, director de Responsabilidades y Situación Patrimonial de la SFP y a quien Sánchez Cordero responsabilizó por la omisión del departamento, dijo en entrevista que él no tiene acceso a la versión íntegra de la declaración patrimonial, es decir, a la que incluye sus propiedades -que se hacen públicas-, las que tiene en copropiedad con su marido -que se hacen públicas, pero se omite su valor por ley-  y las propiedades de su marido -que no se hacen públicas-, y añadió que no tiene ni siquiera herramientas técnicas para modificarla. Es un proceso automático, según explicó.

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, es la única responsable de incluir o no en su declaración patrimonial el penthouse que tiene con su marido en Houston; los funcionarios de la Secretaría de la Función Pública (SFP) no tienen acceso a la declaración, no pueden decidir qué se hace público y ni siquiera pueden saber si el departamento se incluyó, confirmó esta dependencia.

Por tanto, la declaración que se conoció públicamente es solo lo que ella declaró como suyo o como copropiedad con su esposo.

El miércoles pasado el diario Reforma publicó que la secretaria y su esposo compraron en 2009 un departamento de 11 millones de pesos en Estados Unidos que no aparece en su declaración patrimonial. Ella reconoció que posee la propiedad, pero dijo que sí lo declaró y que se trató de una omisión de la SFP que no estuviera público. A su vez, la SFP explicó que el sistema Declaranet protege en automático los datos de las parejas u otras personas, salvo si el funcionario es copropietario del bien, pero que no estaba en sus manos la decisión.

Ninguna de las versiones es exacta.

Un ejemplo de que los bienes en copropiedad se difunden automáticamente y solo se oculta su valor es la declaración de la propia titular de la Secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sadoval, pues ella reportó cinco bienes, pero no publicó su precio, porque son copropiedad de ella y su esposo. Solo se difundió su valor cuando ella lo transparentó en una nota aclaratoria. En el caso de Sánchez Cordero, el departamento simplemente no aparece en la declaración patrimonial pública, es decir, no está registrado ni como propiedad ni como copropiedad.

Los servidores públicos tienen que presentar declaraciones patrimoniales y de intereses de ellos, sus parejas y sus dependientes económicos. Son los únicos que pueden ver esa información completa en el sistema Declaranet, que SFP pone a su disposición.

“Las versiones públicas (de la declaración) son un resumen de la versión íntegra. Lo que nosotros podemos ver a través de la página servidorespublicos.gob.mx son resúmenes de la versión íntegra”, explicó Martínez García.

Cada servidor público decide si su declaración pública es abierta para la ciudadanía o no. Cuando carga su información directamente en la plataforma digital, tiene unas casillas para decidir si publica sus bienes o una parte de ellos. Lo relativo a los cónyuges, se queda oculto, y si hay algo en copropiedad, aparece porque corresponde al funcionario, y solo se protege el valor.

Sánchez Cordero presentó su declaración el 27 de diciembre pero seleccionó que no se hiciera pública. Tras el ultimátum del presidente Andrés Manuel López Obrador para que el gabinete transparentara sus bienes, envió el 30 de enero un oficio para que sí se abriera.

Sin embargo, el penthouse sigue sin aparecer en la declaración patrimonial de Sánchez Cordero que es pública.

Con información de AnimalPolítico