En cada ocasión que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) realiza su escrutinio anual revela verdaderas lacras, como si destapara una Caja de Pandora de la cual salen males al por mayor y deja la impresión de un aparato administrativo de gobierno convertido en verdadera cloaca: de la revisión 2017 encontró que la instalación en refinerías se utilizó a menos de la mitad de su capacidad; en Educación, que las plazas de ingreso y ascenso no privilegiaron los procedimientos para concederlas; en las Instancias en Sedesol falló la vigilancia en Instancias infantiles no se verificaron criterios de seguridad. En fin, donde la ASF escarba encuentra serias anomalías: en Pemex, Paso Exprés, Nuevo Aeropuerto, Comisión del Deporte, Educación. Y en Veracruz, ni hablar