Atrás quedó la época de gloria de Xalapa, la otrora “Atenas veracruzana”, cuna de reconocidos artistas y personajes de la vida cultural y política del país; en donde salir a recorrer sus calles y pasar una velada tranquila, hoy no es más que una mera añoranza.

Asaltos, levantones, balaceras y ejecutados se han convertido en nota diaria y constante que ha terminado con la paz de sus habitantes, sin importar la hora o zona, ya sea de noche en alguna colonia popular o a plena luz del día a escasas cuadras de Palacio de Gobierno. “No está fallando la estrategia de seguridad en Xalapa”, es el comentario hecho por el Alcalde Hipólito Rodríguez al ser cuestionado sobre esta situación. Si es así, entonces que Dios se apiade de nosotros el día que dicha estrategia llegue a fallar.

Los xalapeños viven momentos de tensión y miedo, exigiendo resultados notorios y prontos a una administración municipal ineficiente ante una situación que claramente les ha sobrepasado y quienes ocupados con desatinados comentarios, excusas y pleitos políticos, están permitiendo que la Atenas veracruzana se caiga en ruinas, cual Partenón griego. Esperemos que Xalapa resurja como la capital que es y no se convierta en una mera historia para contar.