Con la decisión de cancelar denitivamente el proyecto de la mina de oro de Los Cardones, en la Reserva de la Biósfera Sierra Laguna, Andrés Manuel López Obrador cumple el ofrecimiento que hizo en campaña a los pobladores de La Paz, que desde hace 6 años, cuando se conoció el primer proyecto de esa mina en 2013, denunciaron que atentaba contra la principal reserva de agua que tiene Baja California Sur; sólo que esta vez, el presidente no requirió de una consulta para tomar la decisión que afecta una inversión millonaria de uno de los empresarios más cercanos de su gobierno: Ricardo Salinas Pliego.

Porque el proyecto de Los Cardones, originalmente concesionado a la canadiense Vista Gold Corp, era actualmente de Zapa, una empresa de Invecture, la división minera del mismo Grupo Salinas, que la adquirió en 2014 a un precio de 13 millones de dólares y buscaban desde entonces obtener los permisos ambientales que se les habían negado ante las protestas de organizaciones como el Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida, que aseguraba que la mina arrasaría con el 50% de la supefircie total de esta reserva en donde se capta casi toda el agua que abastece a La Paz y a todo el sur del estado.

“Hace unos meses estuve en La Paz y estaban planteando que me definiera también sobre la mina. Ya llegó la hora de la definición y le digo al Pueblo de Baja California Sur: no a la mina. ¿Por qué no? Porque tenemos que cuidar el paraíso, no destruir la naturaleza. Y si estoy hablando de que la gente vive del turismo, tenemos que cuidar el medio ambiente”, dijo ayer el presidente ante la ovación de la gente que celebró la cancelación, que le habían pedido los pacenses desde septiembre de 2018 cuando estuvo en la ciudad como presidente electo.

Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Salinas, es uno de los seis empresarios designados por el presidente López Obrador como integrantes de su Consejo Asesor Empresarial, creado a partir de una propuesta de los hombres de negocios y en donde también figuran Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Carlos Hank González, Daniel Chávez y Miguel Alemán Magnani. Una de las empresas más importantes de Salinas, Banco Azteca, manejará los pagos y la dispersión de los programas sociales a los sectores más desprotegidos junto con Bancomer y Banorte.

El anuncio que hizo el presidente ayer de la cancelación del proyecto de la mina, propiedad de Grupo Salinas, durante su gira por Baja California Sur, coincide con la reciente publicación de un reportaje en la revista Proceso titulado: “El aliado siniestro de AMLO”, en el que la publicación se refería al regiomontano como “el insaciable empresario consentido” del presidente a partir de la cercanía que ha tenido desde la campaña presidencial y en el arranque de este gobierno, de la asignación a Banco Azteca y de nombramientos como el de Esteban Moctezuma en la SEP. El reportaje tuvo una airada respuesta de Salinas Pliego, quien a nombre del Grupo Salinas dijo defender “la libertad de expresión, que está al centro de nuestra vida cotidiana”, pero al mismo tiempo acusó a la revista, en una carta dirigida al director Rafael Rodríguez Castañeda, de “evadir la verdad, así como el periodismo serio y responsable” y tachó el artículo de “amarillista de opinión disfrazado de investigación”.

Es en ese contexto que López Obrador decidió cancelar la mina de Los Cardones, que según el proyecto de explotación estimaba reservas de hasta 1 millón 350 mil onzas de oro. De ese tamaño es lo que perderá Grupo Salinas, además de lo que pagó por las acciones a los canadienses y lo que había invertido en los últimos 5 años. ¿Qué mensaje quiere mandar el presidente al cancelarle un proyecto a uno de los empresarios más cercanos de su gobierno? Y ¿el anuncio habrá sido sorpresa para Salinas Pliego o le avisaron antes?

NOTAS INDISCRETAS…Ahora que las aguas se agitan en el PRI y que algunos aspirantes a la dirigencia se decantan, mientras otros, como Ulises Ruiz, piden formalmente la expulsión del ex presidente Enrique Peña Nieto, en la oficina del senador Miguel Ángel Osorio Chong se arma que el hidalguense ya tomó su decisión: no buscará la presidencia del partido porque en este momento considera más importante su labor como líder de la fracción priista en el Senado. Y es que, según el razonamiento de Osorio, el Senado es uno de los “últimos reductos” para hacer un contrapeso efectivo a la hegemonía de Morena y del gobierno de López Obrador, tal y como se acaba de demostrar en la reciente aprobación del dictamen constitucional de la Guardia Nacional, al que se le hicieron varios cambios demandados por el PRI, por los otros partidos de oposición y por las organizaciones de la sociedad civil que no estaban de acuerdo con la iniciativa original enviada por el presidente. Así que si el cálculo de Osorio Chong es que políticamente le es más útil en estos momentos a su partido desde el Senado, habrá que ver entonces si el ex secretario de Gobernación, ex gobernador y militante de larga trayectoria priista decide apoyar a uno de los aspirantes. Porque sin duda, Osorio representa uno de los liderazgos más fuertes del priismo y su apoyo a alguno de los candidatos será factor que pese en la contienda interna… Se lanzan los dados. Serpiente doble. Mal inicia la semana.