Uno de los riesgos que está corriendo el gobierno encabezado por Cuitláhuac García es el de contratar gente medianamente preparada (con abstracción de títulos académicos), sin vocación de servicio público ni apta para un buen desempeño. Lo vemos con claridad en el caso de la Secretaria del Trabajo, quien supuso ingenuamente que ser transparente incluye dar a conocer un aberrante caso de nepotismo y “no pasa nada, además de ignorar que esa figura está prohibida por la Ley del desempeño público. Otro caso de contundencia categórica se dio en el Congreso al equivocar nombre y nacionalidad de Gabriel García Márquez, Francisco lo llama y de nacionalidad mexicana, dice. Con estos “amigos”, Cuitláhuac no necesita “enemigos”, pero su gobierno sí requiere de una urgente reingeniería.