IMPRESIONES
Sergio Román Alva Lozano
Club de Embajadores de la OSX

22 de febrero de 2019

El Concierto esta vez se dio bajo un programa que se puede considerar a manera de preámbulo a la ya próxima entrada de la primavera. Por ello es que además de jovial se pensó en hacerlo jubiloso.

En efecto, la primera parte estuvo conformada por la obra “Introducción y Rondó Caprichoso” para violín y orquesta Op. 28 (10´) de Saint-Saëns y del Concierto para piano Núm, 2 Op. 40 (25´), para la Primera parte, y para la Segunda, el estreno en Xalapa de “Chôros Núm. 6, Rompe el corazón, para orquesta (25´) y Chôros Núm. 10, para orquesta y coro (10´)” del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos.

Al llegar a nuestra fabulosa sala de conciertos Tlaqná, notamos algo extrañados que los maestros músicos de la OSX, se encontraban en camisa, pero cada uno con color diferente, pareciera que habíamos acudido a un ensayo. Pero el evidente multicolorido causó el efecto pensado para el público, pues de entrada nos pusimos en modo alegre, contentos. Así predispuestos, entró el Maestro Lanfranco Marcelletti, Director titular de la OSX, y nos habló acerca de las obras del programa, los solistas, y del porqué de una pequeña sombrilla de colores que nos mostró y que es en recuerdo a las que se usan mucho en los desfiles de Carnaval  en su país Brasil, en las batucadas y en las prácticas previas que ya se están realizando. La dejó en el piso, al frente del escenario.

Me pareció un buen detalle y me dije, bueno, pues también lo pequeño de la sombrilla nos habla de lo corto del concierto 35´ en cada parte, pero fuimos muy afortunados, pues el concierto se prolongó mucho más, y más delante veremos el porqué.

Entró el Maestro Concertino Mikhail Medvid quien se encargó que todo esté bien dispuesto. Posteriormente entró el Maestro Director atrás de una niña de 15 años con su violín y aunque me enteré de su corta edad un día antes, en que mi hija desde USA, donde radica, me comentara de lo bien que toca la niña Aisha, y de que también lo supiera un poquito antes con la lectura del programa impreso, me causó gran ternura al verla con su frágil figura y de que fue recibida con un muy grande aplauso.

Empieza a tocar Aisha junto con la orquesta la bella melodía con que Camille inicia su obra, la observé seria, tratando de sobreponerse a la impresión de estar frente al público numeroso presente y de los músicos integrantes que la conocen bien desde muy muy pequeña, y que saben que esperan mucho de ella. Así toca el preámbulo o introducción, lento y muy inspirado tema que pasa entonces poco a poco a aumentar de tempo y fuerza expresiva, y así como vi que Aisha ya había penetrado adentro de la obra, así también me percaté que nos había jalado con ella y el compositor, nos encontrábamos todos en la dimensión en que uno se sumerge a través la rama del arte que nos hace vibrar a quienes nos usta la Música. Aún seria, se veía ya la seguridad que le dan sus arduos estudios, su ya buena experiencia, y el conocer bien la obra (poco antes la interpretó en la Catedral de Xalapa con la orquesta de la escuela de música RozSt, donde estudia mi nieta y embajadorcita Quetzalli, bajo la dirección del Maestro Uriel Rodríguez).

Así entonces nos mostró su buena técnica interpretativa, su fresca capacidad  para dejarnos escuchar nítida y cristalinamente la hermosa temática melódica de la inspiración del compositor francés, así como su propia concepción que le hizo matizar muy bien la obra. Llega así al final en que nuevamente muestra su actual y potencial virtuosismo, que Camille Saint-Saëns demandó para terminar batientemente su composición. Todo ello le valió a Aisha un sentido reconocimiento de la audiencia demostrándolo con una fuerte, cariñosa y prolongada ovación que se repitió por dos veces más y a la tercera nos regaló nuestra paisana xalapeña Aisha un encore que no anunció y que me es desconocido. De nuevo a todos nos agradó su interpretación y al terminarlo, mucha gente se puso de pie para seguir  aplaudiendo, aplauso que también todos los integrantes de la orquesta le dieron muy emocionados, justamente como nos encontrábamos todos por igual.

Acto seguido entró nuevamente el Maestro Marcelletti y por delante ¡otro niño!, ahora el zacatecano Elías Manzo Hernández, pianista quien hizo su aparición con evidente seguridad. A sus 14 años de edad y con sólo 5 años de haber iniciado el estudio del piano, igual que Aisha, es una sensación de la actualidad.

El concierto empieza con una breve participación suave de la orquesta y de inmediato los primeros acordes en piano también suave, pero que pronto entra al tema principal que es del “allegro Apassionato” y que justamente de manera por demás talentosa, escribió Felix Mendelssohn con características románticas aderezadas de fuertes pasajes muy intensos que demandan rapidez de manos por todas las octavas del piano. Con vaivén cromático escuchamos partes muy románticas y partes de gran energía y pasión. Luego pasamos por una coda apacible y llegamos al “Adagio Molto Sostenuto”.

En este movimiento escuchamos al Mendelssohn que ha hecho soñar, imaginar y enamorarse a tanta gente. El gran romántico inspirado que nos provoca suspirar y navegar por espacio y océanos indescriptibles que nos provocan un estado de quietud que quisiera uno prolongar y preservar indefinidamente. Precioso movimiento, excelente interpretación, no pareciera de un jovencito de 14 años, pues muestra ya un buen grado de interiorización en lo que interpreta, ya no se queda solamente en la interpretación técnica, en la búsqueda de la cero equivocación, nos demuestra que está en el camino de las figuras de clase internacional, e igual que Aisha, pueden llegar muy lejos y muy arriba.

Una pequeñísima pausa y empieza el “Finale. Presto scherzando”, iniciando con digitación muy rápida nos dirige el compositor hacia otro modo, aún romántico pero con partes rápidas, siempre prevaleciendo la belleza de su inspiración. Es como si fuéramos sobre una hoja de árbol que se desplaza sobre el cauce de un arroyo pasando por rápidos, estanques calmos, remolinos, en fin, todo un paseo excepcional que permite ver la hermosura de los diversos parajes del rededor. Entonces se hace realidad el presagio que se siente aproximar, irremediable e imponente aparece el Finale espectacular, estamos en el clímax de la obra, y concluye en ese máximo alcanzado, en la cima.

Otra vez la expresiva manifestación de júbilo total por parte de la audiencia, salió sincronizadamente el aplauso ensordecedor con el que se agradece al joven, muy joven solista. El público siguió aplaudiendo a su salida del escenario junto con el Director titular de tan magnifica orquesta, vuelve a entrar y a salir pero la gente aplaudiendo al cansancio logra que Eli nos obsequie un Encore, nada más y nada menos que La Campanela del tema de Niccolo Paganini, que Franz List compuso para piano. Fue realmente impresionante su ejecución. Limpia, precisa y muy bien matizada nos mostró su nivel de técnica actual que a mi juicio corresponde a un estudiante muy avanzado o a un solista experimentado. La pieza causó gran estrépito y vítores múltiples. Así lo despedimos.

Entonces ahora se explica el porqué dije aquí al principio que afortunadamente se trató de un concierto corto, pero largo, pues de 35 minutos programados, nos extendimos a prácticamente una hora tan solo para la primera parte.

Regresamos a escuchar, en la segunda parte del concierto, el estreno en Xalapa de dos “Coros” escritos por el compositor brasileño Villa-Lobos, que en lo particular no había escuchado. De él conocí desde joven algunas obras grabadas como los 5 hermosísimos preludios para guitarra, buena parte de las inspiradísimas Bachianas Brasileiras (que escuché incansablemente con Victoria de los Angeles cantando la No. 5), El trenecito de Caipira que hacía imaginarme a una pequeña locomotora echando humo entre la selva del Amazonas y otras pocas más en el radio, pero no éstas.

De entrada observé más instrumentos en el escenario pues la obra requiere más participantes. Así entonces vimos que además de lo usual se incluyeron 2 piccolos, otra flauta más, 3 oboes, celesta, 4 clarinetes, 2 arpas, timbales y ¡7 percusionistas!

Esta obra se siente familiar, muy latina, muy brasileña. Inicia pianito, suave y amorosa la flauta, luego el clarinete y de pronto entra toda la orquesta forte en una avalancha musical acompañada de mucas percusiones muy poco usadas, alunas de las cuales, adivino, son de origen brasileño. En un vaivén de modos, se interna uno en pasajes muy románticos, otros enigmáticos, interviene  el concertino en un corto pero inspirado tema y continúa la obra por la misma tónica y agradable variedad musical, manteniendo mayormente una rítmica armonía para alcanzar un clímax estremecedor y entonces entrar decididamente y con fuerza al impresionante final. Surgen de inmediato los aplausos en medio de gran emoción y a pesar del clamor, se procede a la salida y entrada de músicos para prepararse a interpretar la siguiente obra programada.

Así entonces pasamos a otro Chôros de Villa-Lobos, el número 10. Salen los oboes, un arpa, trombón bajo y una trompeta. La orquesta queda con menos músicos pero incluyendo además 2 trombones, piano, 2 flautas. Para esta obra se pone de pie el impresionante y dilecto Coro de la UV y se alistan todos para participar.

Ahora escuchamos una obra, a mi juicio, más modernista, más madura y considero que con mejor argumento musical. Siento que la temática incorpora mayor elaboración y cuidado en la orquestación, se palpa más claramente un ambiente brasileño, con mucha estética y contraste temático que adquiere un elevadísimo nivel cuando empieza la participación del coro. Se ilumina la orquesta y se enciende el público. No hay texto, solo vocalización muy acertada y definitivamente muy inspirada. El coro con gran energía e ímpetu se contagia del fabuloso espíritu que impregnó Villa-Lobos. y nos lleva al público hasta la cima de la exaltación. Marcelletti baila, dirige, vuela, señala, entra en cada compás, nos transmite su tremenda emoción y ya con nuestras sensaciones en lo más alto posible, público, Coro, Orquesta y Director llegamos a un apoteótico final. Con la emoción concentrada en la cara hasta el enrojecimiento, con las manos cargadas de energía, y con el corazón inflamado latiendo rápidamente, nos dimos a un aplauso ensordecedor que a todos, a nosotros mismos nos sorprendió.

¡Gracias, gracias, muchas gracias OSX!

 Musicografía mínima sugerida:

Camille Saint-Saëns

https://www.youtube.com/watch?v=Wpk7Kx4dt-U

https://www.youtube.com/watch?v=Scf3_BTL3WQ

Aisa Corona

https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=jbaIaSzVVyI&list=RDjbaIaSzVVyI&start_radio=1&t=43

https://www.youtube.com/watch?v=IxDHaM9bwoE

Felix Mendelssohn

https://www.youtube.com/watch?v=m_E2lyd07u8

Elías Manzo

https://www.youtube.com/watch?v=-aEBGoOrB-A (¡Superlativo!)

Heitor Villa-Lobos

Preludio para guitarra Número 1

https://www.youtube.com/watch?v=9xGrjWt1hco (con el guitarrista más grande de todos los tiempos Andrés Segovia.

https://www.youtube.com/watch?v=IcNi-5moPe4 (con el magnífico John Williams)

Bachiana brasileira

 https://www.youtube.com/watch?v=BcoAacwwi7Q&list=RDBcoAacwwi7Q&start_radio=1&t=157

El trenecito de Caipira

https://www.youtube.com/watch?v=DC8oFe5bkeY (Que conocí junto con Ginastera en el mismo álbum)

Chôrus 6

https://www.youtube.com/watch?v=4s7Q2wGAGFE

Chôrus 10

https://www.youtube.com/watch?v=pXR7C1p1Sbk