Por si acaso
Por Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez

*Gobierna a más de 44.4 millones
*Hasta AMLO egresó del tricolor

NO SE puede hablar de muertos cuando todavía gobierna a más de un tercio del País, esto es, 12 entidades de la geografía nacional, entre estas el Estado de México, que constituyen 44.4 millones de mexicanos. De esa manera, el PRI, tan vilipendiado, incluso, por los de adentro festeja sus 90 años de existencia, ya que fue fundado el 4 de Marzo de 1929 como Partido Nacional Revolucionario, en el cual las fuerzas desbalagadas de la Revolución Mexicana fueron sumadas por el padre de ese instituto, el expresidente Plutarco Elías Calles. Ya en 1938, con el general Lázaro Cárdenas en el poder –que echó del país a Plutarco Elías Calle y a sus principales Generales y seguidores ante la posibilidad de un golpe de Estado), fue reconstituido como Partido de la Revolución Mexicana (que igualmente aludía al movimiento armado iniciado en 1910), y en 1946 fue refundado por Manuel Ávila Camacho para abanderar la candidatura presidencial de Miguel Alemán Valdez, adoptando su nombre actual. Son 90 años de existencia, y durante 70 años fue el partido Gobernante -de 1930 a 2000, recuperando el poder en 2012 y perdiéndolo otra vez en 2018-, aun cuando en 1988 sufrió su mayor escisión con la separación de la Corriente Democrática que derivó en la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo que fundaron el Partido de la Revolución Democrática (PRD), actualmente en un escenario donde la corrupción de sus militantes ha provocado su casi desaparición, a no ser por las alianzas que ha pactado con sus acérrimos enemigos del PAN, ahora en un amasiato que no termina.

SIN DUDA, la jornada electoral del pasado 1 de Julio representó para el “tricolor” el peor resultado en su historia, ya que no solo le arrebataron la Presidencia de la República y la mayoría en el Congreso de la Unión, sino porque, por primera vez vio mermada su presencia en las gubernaturas quedándose con solo 12, lo mismo que las presidencias municipales que durante muchos años fueron su fuerte, pasando a ser la tercera fuerza política nacional, recibiendo solo el 13 por ciento de los votos emitidos. Peor aún, en la actual LXIV legislatura del Congreso de la Unión tiene solo 47 diputados Federales y 14 Senadores de la república. Gobierna en Campeche, Coahuila, Colima, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, y cuenta con 6 millones 368 mil 763 militantes afiliados. Por ello, a pesar de lo que muchos auguran, el PRI no está muerto, aunque podría estar cavando su sepultura si no corrige el rumbo; si las mismas corrientes se siguen disputando las posiciones y dirigencias estatales bajo la premisa del interés personas. Si no se depuran sus filas o lo que quede de estas y se permita el ingreso de sangre joven. Si persiste la necedad de algunos de verlo como un negocio y no como una alternativa de cambio, porque se puede aun con la cerrazón de aquellos que recibieron todo de ese partido y ahora lo niegan, incluido quien ahora dirige los destinos del País.

PORQUE NO es secreto que Andrés Manuel López Obrador militó en el Revolucionario Institucional en Tabasco, y que incluso dirigió sus destinos en aquella Entidad, y de ello dio cuenta la Dirección Federal de Seguridad (DFS), antecedente del Cisen cuando analiza sus siete años en ese instituto, aunque AMLO fue, también, simpatizante del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) e intentó “ideologizar” a campesinos y a militantes del PRI. De acuerdo a la ficha del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) cuyos archivos ordenó abrir AMLO a la sociedad, “fue presidente del comité estatal priista de Tabasco y participó en importantes decisiones de gobierno como el ´Pacto Ribereño´, un acuerdo por el que campesinos de Cárdenas y Comalcalco debían recibir indemnizaciones de Pemex por los daños que la explotación petrolera ocasionó en sus tierras. De acuerdo con un informe elaborado por la DFS, organismo de inteligencia que dependía de la Secretaría de Gobernación, los propios priistas acusaron a López Obrador de “politizar a los campesinos bajo la orientación marxista-leninista”, así como de enfriar el trabajo político del partido hasta ocasionar la renuncia del comité directivo en pleno. SEGÚN LA Dirección de Investigación Foránea de la DFS: En 1976 se incorporó al PRI. Su primer cargo fue director del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (CEPES), luego coordinador general de Consultas Populares de la campaña de Enrique González Pedrero a la gubernatura de Tabasco. Fue presidente del Comité Directivo Estatal, pero no duró ni un año en el cargo porque “hizo que todos los funcionarios del mismo renunciaran en 1983 al ser designado Oficial Mayor de gobierno del Estado, cargo que no aceptó”. Como líder del PRI Estatal tuvo mano en la entrega de recursos para el plan de desarrollo productivo de la zona costera. En una reunión celebrada en Villahermosa el 20 de junio de 1983, López Obrador dio a conocer las cantidades que recibirían los municipios Jalpa de Méndez, Cárdenas, Paraíso, Huimanguillo y Comalcalco. Las cantidades fueron determinadas por los comités municipales. También como dirigente del PRI tabasqueño, López Obrador atendía a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos para explicar avances en la entrega de recursos para desarrollo productivo que procedían de la administración estatal, a través de la Secretaría de Gobernación y Presupuesto. La DFS acusó a López Obrador y a sus colaboradores Cruz Gang Gómez y Pedro Jiménez Torres de ´imprimir orientaciones políticas de izquierda a los cuadros priistas en los municipios´. En una reunión de dirigentes del PSUM realizada el 25 de julio de 1983, la DFS recogió comentarios de que Pedro Jiménez Torres y el ingeniero Cruz Gang Gómez fueron absorbidos por Andrés Manuel López Obrador, lo que causó un “enfriamiento en los trabajos políticos” ya que la posición política de los activistas tuvo un efecto nocivo para el movimiento comunista.

EN FIN, volviendo a los 90 años del PRI, se trata, sin duda, de un partido que se ha sobrepuesto a muchas tempestades, y que acaso con unidad y congruencia de la militancia, echando a los grupos de siempre que nada representan, sería posible posicionarlo tal vez no para ganar la Presidencia de la República en el 2024 –aunque todo puede suceder-, pero si para ser un contrapeso que evite los excesos del poder que suelen llevar al fracaso a los Gobiernos; un contrapeso que se oponga, en caso de así estar proyectado, a la tentación de que un solo hombre se perpetúe en el poder, como está ocurriendo en algunas naciones de América. Un partido que en gratitud a la sociedad, le sirva y le fortalezca si los excesos del poder pretenden socavar el Estado de Derecho, porque, como fuera, ni está muerto ni lo están velando, aunque si enfermo pero no en estado terminal. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com