Sin lugar a duda, a la diputada de Morena, Rosalinda Galindo Silva le asiste la razón cuando asegura que su familia es honorable; lo refiere a propósito de las acusaciones de nepotismo en su contra. En realidad, a la señora diputada no se le puede endilgar ese calificativo solo por el hecho de tener familiares en la nómina pública. Per para exonerarla del calificativo de abuso de poder o tráfico de influencias tendría que investigarse a partir de cuándo sus familiares gozan del presupuesto público, porque si es a partir del ascenso del nuevo gobierno y de su llegada a la diputación, obviamente sí incurre en tráfico de influencia, sin que en esto afecte a la honorabilidad familiar de que habla. Corre a cargo de la Contraloría el trabajo de investigación del caso, así como la debida transparencia de cuanto se descubra o confirme porque no son pocos los familiares beneficiados por el supuesto nepotismo o, mejor, tráfico de influencia