En su incansable recorrido por el territorio nacional, ya en carácter de presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador ha presidido eventos públicos en compañía del gobernador de cada entidad que visita, la experiencia demuestra que no ha habido un mandatario estatal que se haya librado de los abucheos de la gente allí reunida. Salvo el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, que previendo ese síntoma tuvo precaución de llevar gente de sus mandos de control para evitar las rechiflas, todos las han sufrido frente a AMLO. Pecaría de ingenuo quien dedujera la espontaneidad de esa reacción popular, lo extraño radica en que sabiendo que ocurrirá el gobernador en turno no tome las debidas precauciones. ¿A cargo de quién están esas “espontáneas”rechiflas? Hasta la pregunta ofende, dirían los mal pensados