Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

¡La capital es un caos!

Qué tan duro es el cuero –hablando de la piel de los políticos- como para aguantar tanto improperio, descalificaciones, insultos ciudadanos y que la ciudad que gobierna desde hace tiempo se dio cuenta que eres algo más que un tonto.

Qué más pruebas necesita el alcalde de la capital veracruzana, Hipólito Rodríguez, para convencerse que lo suyo no es la gobernabilidad, menos el liderazgo y que desde el primero de diciembre del 2017, fecha en que tomó posesión, ha estado muy lejos de resolver los más simples problemas de una irritada ciudadanía que, de verdad, ya no lo soporta.

Y el incapaz alcalde podrá decir lo que quiera, incluso acusar de perversión a las redes de la escalada de ataques en su contra, pero la realidad es inocultable.

Ya mismo la ciudadanía no se sabe en que gasta mil 300 millones de pesos anuales que le entregan el gobierno estatal y la federación, en favor de una mejor ciudad; se ignora cuanto se ha destinado a la reparación de luminarias y baches en 16 meses de gobierno o si ya quedó resuelto al abasto d agua para Xalapa que se trae dese Puebla.

Tampoco si finalmente descubrió que en el tema de la seguridad el echarle la responsabilidad a los capitalinos no hizo más que exacerbar la plaza.

¿Algo ganó, aparte del desprestigio, al quitar el agua a los bomberos? y ¿El tema de la basura y la pestilencia en las calles, de verdad dejó de importarle o pasó a segundo plano ante su incapacidad?

Lo que es un  hecho es el poco cuidado del medio ambiente en la otrora llamada Ciudad de las Flores y la promoción de la cultura en la Atenas Veracruzana, que no es lo suyo.

Uno como ciudadano, sin embargo, se acostumbra a todo.

Hasta olvidar a los malos gobernantes como Hipólito García que dejó de ser noticia, crítica y la caricatura del día ¿Acaso porque lo superó otro que es igual que él, aunque con mayor rango, como lo es el gobernador, Cuitláhuac García?

Tal vez sí, quién sabe.

Lo cierto es que ya para que los Cardenistas le griten que es un “inepto” por no atender tan importante tema como es la regularización de la tierra es porque ya cualquier hijo de vecino se le puede montar a las barbas y no pasa nada.

Hipólito es tan gris que puedes pasar a través de él y no lo ves.

Llega a su oficina y nadie nota su presencia. Sale a los dos que tres restaurantes de postín de Xalapa y pasa desapercibido. Asiste a los actos públicos y nadie lo pela.

Y el colmo.

Eso de inaugurar –en compañía del gobernador, diputados federales, el senador Ahued y el cabildo- una fuente inaugurada hace 30 años como que es de atarantados, de ausentes, de “me valen lo que digan la gente”.

Pasar por donde está la tan vieja como hermosa fuente de piedra, estilo Art Deco, es observar con tristeza como la echaron a perder con grotesca pintura coloreada, acompañada de chisguetes que simulan una fuente danzarina y plantas y flores que seguramente estuvieron florecientes cuando se “inauguró” tan emblemático monumento, pero que ahora por falta de agua, están muertas. Todo le sale mal.

Pero eso es lo de menos.

En 16 meses la capital quedó colocada –no como un zoco, que lo es; tampoco como la más oscura y peligrosa o con agua contaminada en sus redes… ¡Que va!, sino como una de las cinco más inseguras de México.

En el día a día se registra feminicidios, secuestros, enfrentamientos a balazos en sus calles, ejecutados en las colonias populares y lo nunca visto, la migración de familias completas a otras entidades del país.

Ya para que la gente grite que regrese Yunes, es porque la situación se volvió de emergencia, de locura.

Hipólito Rodríguez –aún es tiempo, amigo- de que regreses a tu vida cotidiana de estudioso e investigador de plantas y raíces; por qué no retomar esa vida bohemia con sus viejos amigos y amigas, con los catedráticos de izquierda que son requetebuenos para componer el mundo al aroma de un churrito de marihuana.

Regrese a su paz espiritual y deje a un lado esa monserga de bañarse todos los días. Reviéntese sin que la odiosa prensa chayotera lo juzgue o satanice. Hay renuncias que remedian y escapes que salvan.

¡Aplíquese! y váyase a su casa.

Ya con lo que ganó en este año y meses quedó bien pagado. Váyase de nuevo de viaje a Medellín, Colombia, a Mendoza en Argentina y a Canadá sin que lo critiquen. Métase a los pubs de Londres y encamínese  a Liverpool para visitar la “Caverna” de los Beatles.

Aproveche y no deje de contemplar como las mariposas monarca migran al norte del continente desde Michoacán y échese unos farolazos en las cantinas de la ciudad de México. Conozca África y no deje de ir a Egipto.

En fin, que se le puede aconsejar si usted ya sabe lo que es la buena vida, la milonga y la güeva tras una copa de vino.

Hágalo por el millón 400 mil personas que vivimos en Xalapa y que estamos hasta el cepillo de tantas barbaridades que comete todos los días.

¡Todos saldremos ganando!

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo