Los Políticos 150319 Las Vigas

Salvador Muñoz

 

Hubo una pregunta que al inicio de esta semana, muchos cibernautas, lectores, amigos y vecinos se hicieron, respecto al incendio que mantuvo en jaque a pobladores de Las Vigas así como a autoridades de los tres ramos (federal, estatal y municipal): ¿Por qué no fue Cuitláhuac García Jiménez al lugar del siniestro?

Es inherente entonces recordar a gobernadores recientes, como Yunes Linares, Javier Duarte de Ochoa o Fidel Herrera Beltrán en puntos donde el caos se asentaba…

¡Cómo olvidar esa foto del Tío Fide, descalzo, caminando entre charcos, sombrero, chamarra, con las valencianas del pantalón a la altura de la pantorrilla, llevando una despensa a damnificados por alguna inundación…!

Javier Duarte de Ochoa no llegó a los extremos de descalzarse, pero sí caminar en calles anegadas en Álamo y Hueyapan de Ocampo, si mal no recuerdo…

A Yunes Linares hay que dedicarle dos espacios:

1.- Su trajín por la zona sur, durante algunas inundaciones, igual, caminando en rúas anegadas…

2.- Durante el vandalismo que se dio en centros comerciales, intentando, entre calmar los ímpetus del Pueblo Bueno y Sabio como dicen ahora, y tratando de capturar a uno que otro ciudadano gandalla.

El asunto es que, tanto en los puntos 1 y 2, estuvo en el lugar de los hechos.

¿Hay descargo para Cuitláhuac? ¡Claro! Para ello tendríamos que hacer memoria y recordar la frase célebre de Miguel Alemán Velasco cuando López Dóriga (estoy seguro que fue él) le preguntó si había acudido ya al mercado Hidalgo, en el Puerto, tras la trágica explosión e incendio que lo envolvieron en época de navidad: “Soy Gobernador, no bombero”.

Razón total tenía Alemán Velasco… y más en situaciones como la que se cita en dicho zoco, o bien dijera el refrán popular: “Mucho ayuda el que no estorba”. ¿Estamos de acuerdo? pero…

Sí, esos putos “peros” (disculpen el “putos”, pero ya que la RAE nos lo permite, hay que aprovecharlo)…

Ante una situación crítica en un conjunto, en una población, la incertidumbre se apodera de la gente ante la pérdida de patrimonio, falta de alimentos, el futuro inmediato concentrado en un “¿Qué vamos a hacer?”, y por ello, muchas veces, se recurre a una figura que si bien, físicamente puede hacer poco para ayudar en el siniestro, en lo político-económico se convierte en la única respuesta o tabla de salvación de un ciudadano que sólo quiere desde palabras de aliento y la certeza de que el Gobierno le va a ayudar… aunque claro, muchas veces, esta ayuda sea a cuenta-gotas… si bien les va.

Entonces… ¿valía la pena que fuera Cuitláhuac a Las Vigas? A lo mejor no… ¿por qué? porque afortunadamente se evacuó a las personas que corrían riesgo antes de que fueran afectados… es cierto, hubo daños y pérdidas materiales que hasta donde se sabe, van desde cultivos hasta viveros, ya sin contar con el daño ecológico, por citar lo que a vuelo de pájaro agarramos (sin que sea auto-albur). En este caso, las instancias encargadas de hacer el corte de caja del infierno en Las Vigas, deberán informar a Cuitláhuac los rubros a atender en esa zona y principalmente a los afectados en su economía. Entonces, ahora sí, justo es que Cuitláhuac se aparezca por Las Vigas. Esperemos…

Mientras, bien se puede recordar que mañana ¡es Sabadaba! ¡Y el Cuic lo sabe!

 

smcainito@nullgmail.com