Línea Caliente

 

Por Edgar Hernández*

 

Al descubierto negocios turbios de Conavi, Sedatu y Fonhapo. La cabeza de playa de millonaria transa es Juan Francisco Ixba Hernández (Primera parte)

 

A la par del tropiezo racista de Manuel Huerta Ladrón de Guevara “Pa`que vean que sí funcionan las Yalitzas”, que le valió la condena de organismos nacionales e internacionales, se destapa la caja de pandora del real manejo financiero que esconden las delegaciones federales al amparo de quien no se siente el vicegobernador, sino el gobernador de Veracruz.

El rubicundo político, tras sacarse la lotería con Andrés Manuel López Obrador, el pasado primero de julio, está convencido que su jefatura política otorgada por la Federación estaba por encima de la gubernatura de Cuitláhuac García.

De ahí sus empeños primero por sustituirlo a la vuelta de dos años o, si acaso sobrevive, entrar a una sucesión gubernamental en el 2024 que está cierto es para él y para nadie más.

Así, se ungió como el administrador de los dineros federales, el jefe de jefes de todas las delegaciones federales, el guía moral y tutor del partido Morena, el controlador de una parte del Congreso del Estado con la complicidad de Amado Cruz Malpica; se alió asimismo con Ricardo Ahued y mantiene oscuros vínculos con el Fiscal General, Jorge Winckler.

¿Qué más podía pedir el poderoso Delegado Federal?

Pues ¡la silla de Cuitláhuac!

Tan es así que, a lo largo de los primeros cien días, Manuel Huerta, empezó a tejer su telaraña sembrando discordia, corriendo rumores y deslizando destinos fatales para Cuitláhuac con quien nunca tuvo acuerdos y sí diferencias que lo llevaron a trenzarse a golpes cuando por primera vez el hoy gobernador contendió por la primera magistratura estatal.

No contó, sin embargo, que si bien hay un Dios para este sobrado maoísta –quien en una ocasión en declaraciones a este reportero hizo pública su lealtad al gobernador… promesa no cumplida- si hubo quien desde el centro empezara a observar la montaña de errores que venía acumulando en su tosco andar.     

Encaramado en su arrogancia y eterno pleito, jamás se ocupó de organizar a las delegaciones federales, pero sí del tráfico de influencias y transas en aquellas dependencias que se dedican al beneficio social.

Nunca se ocupó de la renovación de sus cuadros –salvo rasurar las jerarquías para entregárselas a sus amigos y aliados- hasta que desde la ciudad de México le empezaron a imponer designaciones en áreas sustantivas.

Ello a la par de que en la única visita de Andrés Manuel López Obrador, ya como presidente de la república, regañó a Huerta al poner al descubierto que el Censo del Bienestar no había sido concluido.

“El censo es prioridad para iniciar con el proyecto de los programas sociales”, le reclamó el ejecutivo federal tras solicitar al gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, le ayudara a Huerta a terminarlo.
“No es por picarles la cresta pero ya terminaron Chiapas, Oaxaca, Guerrero y falta Veracruz, ahí se los encargó”, enfatizó.

Ello calentó al disminuido super delegado quien en lugar de aplicarse y coordinarse en las tareas con el gobernador, se le fue a la yugular.

A partir de entonces, poco haría del cuidado y respeto hacia la figura que encarna el gobernador que si bien es un atarantado, es el gobernador de casi ocho millones de veracruzanos.

Así, en repetidas ocasiones de manera pública y privada hacía mofa de su novatez y torpezas.

“Algún error se está cometiendo en el caso de nepotismo de la titular de la Secretaría del Trabajo, quien impuso a su hija Quetzalli Cárdenas; se revisará el caso porque no creo que el gobernador este de acuerdo con ello; vamos a investigar”, declaró Huerta en abierta injerencia asumiendo que Cuitláhuac era un ignorante del tema.

Huerta daba por sentado el nepotismo de la colaboradora en lugar de proteger al gobernador.

Y ello ya no gustó a México, al igual que las repetidas embestidas de Rocío Nahle y los afanes embozados de Ahued, quien socarronamente permite que eventualmente podría ser el gobernador sustituto. Todo ello sumado a las torpezas de los aliados de Cuitláhuac que más que ayudarlo en la gobernabilidad, terminaban por empinarlo.

Ello obligó a la toma de decisiones.

Así, en cualquier momento serán retirados del escenario político Juan Javier Gómez Cazarín, Eric Cisneros y Manuel Huerta.

Antes Huerta tendrá que rendir cuentas de sus primeros cien días ya que existe la seria sospecha de complicidades con el panista Juan Francisco Ixba Hernández, que hizo negocios con la anterior administración que resultaron tan rentables que buscó el acercamiento con Huerta con quien se le ve en recorridos y reuniones públicas y privadas en donde beben alcohol.

Lo de Ixba Hernández se remite a engatusar a la gente necesitada de vivienda, créditos fondo perdido y apoyo a pequeñas empresas mediante un entre que oscila los 10 mil y 50 mil pesos y una vez que se otorga el apoyo financiero federal éste se deposita a las empresas ILCO Constructora, Financiera Alfin y a cuentas privadas de funcionarios de las dependencias arriba citadas.

El dinero nunca se entrega.

 Son negocios turbios que han provocado el quebranto financieros de centenares de personas de Angel R. Cababa, Catemaco, Cosoleacaque, Hidalgotitlán, Minatitlán y Soteapan, así como una veintena más de municipios.

Copia de la megatransa fue entregada a este reportero por representantes de 800 afectados de los municipios arriba señalados, pero de ello daremos cuenta en la siguiente entrega.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo