Números Rojos

Brenda Caballero

 

Un extraño ambiente se respira en la economía cuando varias veces al día llaman para ofrecerme una tarjeta de crédito… es más, me dicen que ya la tengo aprobada, casi casi para salir corriendo a la sucursal bancaria más cercana y traérmela a casa.

Mi única tarjeta de crédito bancaria me la quieren cambiar por una que me da más beneficios, como que el costo por tenerla me sale más barato  (CAT), me da puntos al doble, pero eso sí, la comisión anual es más cara. ¡Ah! pero no se preocupe, me dice la señorita al otro lado de la línea telefónica, “se la vamos a diferir, la podrá pagar a tres meses sin intereses”. Lo que más me espanta es que hasta quieren darme otro crédito hipotecario. ¿Y de dónde saco para pagarlo?

Por si fuera poco, al abrir el correo, todos, pero todos los días me aparecen viajes, descuentos en la nueva ropa de temporada, en zapatos y accesorios y hasta atractivos descuentos para que renueve los muebles de mi hogar, pero el colmo es que hasta tienen ropa interior que han seleccionado para mí. ¿Se imagina eso? ¿Cómo saben si me gustan las tangas, pantaletas, los bóxers, bikinis y hasta cacheteros?

En realidad no lo saben, pues no practican el espionaje como los políticos, sino utilizan la mercadotecnia y hasta usan las tendencias de lo que más vemos en redes sociales para mostrarnos productos o servicios relacionados a nuestras preferencias.

La tienda que es parte de tu vida, o la totalmente palacio apuestan a que te enamores de lo que ves y aproveches las promociones que tienen para que te endeudes por unos cuantos meses, que les garanticen ingresos, aunque la economía se muestre complicada.

Hablando de “economía complicada”, llama mi atención la consulta de Mitofsky del mes de febrero, donde a pesar de que hemos tenido muy malas noticias para la economía mexicana como el ajuste de crecimiento a la baja y la reducción de la calificación de la deuda, ¡el 46 por ciento de los mexicanos considera que la economía ha mejorado!

La encuestadora relaciona esta percepción con el efecto a la alza de Andrés Manuel López Obrador.

Luego entonces, ¿Por qué nos quieren endeudar los bancos y los almacenes? Bueno, ésa es mi percepción. Además, no soy la única, pues a varias personas cercanas les ha pasado lo mismo… les llegan mensajes de novedosos ofertones.

Sin duda, esta situación tiene una razón. De acuerdo a encuestas, el consumo en tiendas departamentales y de servicio ha disminuido no solamente el último bimestre del año pasado, sino que las ventas no han logrado repuntar, misma situación aplica para la industria de automóviles, la que por cierto hoy te da promociones de aperturas de crédito sin comisión, respuesta inmediata a la solicitud ¡y hasta balatas de por vida del vehículo!

¿Será que la sociedad quiere ahorrar? Definitivamente el ahorro no es una cualidad del mexicano, y no es que sea negativa, sino que históricamente las estadísticas así lo demuestran. En realidad se ha perdido el poder adquisitivo y hasta la confianza para endeudarse.

Atrás quedaron los días en que los bancos se reservaban el derecho de autorizar los créditos; tal parece que ellos tienen otro panorama y que la consigna actual es endeudar al que se deje para posteriormente como dijera el dicho, vivir de sus rentas, aunque más bien diría yo: vivir de sus intereses.

Así que la próxima vez que le llamen, le manden un correo, le inviten a cambiar muebles y hasta cambiar calzones, piénselo dos veces.

 

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