Si 20 años no es nada, 100 días es una ráfaga que no permite evaluar de manera objetiva el avance de un gobierno, aunque en el caso de los veracruzanos, deben medir dos, el estatal y el federal. Como todos sabemos, las condiciones en que los respectivos regímenes vinieron a encontrar el país y el estado son de abierto deterioro económico, político y social.

Apenas en estos días se han vislumbrado algunas de las primeras acciones de los respectivos líderes, pero la consolidación de los planes y proyectos está muy lejana. Ya comienzan a verse atisbos de lo que podrían ser los derroteros hacia donde las instituciones encaminen sus pasos.

Por lo que respecta al Presidente de la República, llega a sus 100 días con un elevado nivel de aceptación popular y, según alguna agencia de encuestas, hasta el momento es considerado el mandatario más popular del continente y el tercero en el ámbito mundial.

Respecto del Gobernador del Estado no hay por desgracia una encuesta equivalente que permita medir cuál es su rango de aceptación entre sus gobernados.