En la legislatura pasada, la bancada de Morena vio como tres de sus elementos desertaron de sus filas, la ruptura cimbró al partido porque eran tiempos previos a las campañas de presidente de la república y gobernador del estado; curiosamente, en la actual legislatura se repite el fenómeno cuando tres de sus integrantes desobedecieron la consigna partidista y eventualmente se apartaron de Morena. Ambos sucesos se asemejan, aunque en circunstancias diferentes; los desertores del pasado encontraron fuera de Morena jugosos “alicientes”, y no regresaron al redil original; se presume que los migrantes de ahora también pudieran haber recibido ciertos “estímulos”. Pero Morena ahora hace gobierno y ofrece expectativas a futuro, un motivo que pudiera explicar el regreso de los eventualmente apóstatas, Jessica Ramírez, Augusto Nahúm Álvarez Pellico y José Magdaleno Rosales. El episodio de su efímera conversión es interesante, queda en expectativa confirmar aquello de que quien traiciona una vez, traiciona mil veces.