Por si acaso
Por Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez

*Por inseguridad cierran restaurantes y hoteles

*Se acrecientan desempleo e informalidad

UN EMPRESARIO mueblero comentaba al reportero: -está muy deprimida la economía en Xalapa y en todo Veracruz, y esta semana vamos a decidir si seguimos o cerramos algunos de nuestros negocios; nos están ahogando salarios y pagos al IMSS y no se ve mejora a corto plazo-; otro restaurantero en el puerto de Veracruz confiaba: -se supone que a nosotros la crisis nos pega menos porque aquí suele llegar turismo, pero lo que fueron las fiestas del Carnaval, a la que apostábamos para recuperarnos de tanta pérdida, constituyeron un fracaso al menos para nosotros. Los visitantes fueron personas sin recursos, de la que no gasta en hoteles y restaurantes, y la industria gastronómica no ve la suya. Muchos restaurantes ya cerraron, algunos por la escasa venta y otros por el “cobro de piso”. Cierto empresario dedicado a la venta de ropa de marca o reconocida calidad en la capital del Estado (trajes, corbatas, camisas, zapatos y cinturones de prestigio tanto para varones como para damas) refiere que, desde el gobierno pasado bajaron sus ventas en un 50 por ciento, pero en los últimos tres meses se ha acentuado el problema. Un amigo hotelero se quejaba que en Xalapa esa industria está al 25 por ciento de su capacidad, mientras que en el puerto de Veracruz no rebasa el 50 por ciento. Otro empresario de Coatzacoalcos que vive ahora en la ciudad de México tras ser extorsionado por la delincuencia, confiesa que ha puesto a la venta varios inmuebles, pues no piensa regresar al antiguo Puerto México, y menos que lo hagan sus hijos ante el riesgo de ser secuestrados. Finalmente un empresario restaurantero de Poza Rica comenta que la situación está grave en la zona norte, ya que comederos y hoteles están semivacíos, lo que se ha acentuado en los últimos tiempos “y esto se está viviendo en todo el Estado, desde Coatzacoalcos hasta Poza Rica y Tuxpan “porque asi me lo han comentado mis amigos. En todas partes es lo mismo”. Para variar, los balnearios de la región están semivacíos, algunos por falta de clientela y otros por temor a la delincuencia. Caminar por Xalapa después de las 8:30 de la noche es como deambular en un pueblo semifantasma. La gente ya no sale como antes; hay negocios cerrados y restaurantes que decidieron no abrir los domingos o correr las cortinas a una hora prudente. Hay miedo, y las autoridades no se dan por enteradas.

EL ASUNTO es serio, porque el cierre de negocios afecta, directamente, a la empleomanía. Si se finiquitan restaurantes, hoteles, balnearios, bares o negocios múltiples, muchas familias se quedan sin el sustento, y lo peor es que muchos jóvenes, pese al llamado, no quieren ser policías o integrantes de la llamada Guardia Civil, y las cifras del desempleo se disparan y se convierten en una tentación para la delincuencia organizada, aunque con esto no asumimos que todos aquellos que carecen de una fuente ocupacional vayan a engrosar las filas delincuenciales, pero sí el comercio informal que inunda los principales municipios del Estado, y solo como dato cultural es bueno saber que el Estado de Veracruz se encuentra en uno de sus peores niveles en cuanto al trabajo formal, a pesar de que el año pasado el País en general tuvo un récord de plazas laborales registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Los números del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que, prácticamente, el 70 por ciento de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, sin seguridad social y sin pagar impuestos, lo que agrava los ingresos del Estado que a la fecha no ha hecho visible un proyecto que le permita mejorar su recaudación en beneficio de todos. En números redondos, en la informalidad trabajan 2 millones 259 mil personas, de un total de 3 millones 227 mil 591 veracruzanos que conforman la Población Económicamente Activa (PEA). En suma, ni Miguel Ángel Yunes Linares ni Cuitláhuac García Jiménez han logrado consolidar una economía formal y una oferta de empleos que satisfaga la demanda, por el contrario, la informalidad que no paga ni servicios ni contribuciones se agiganta como alternativa. Y resolver el conflicto no es fácil, y menos cuando se carece de funcionarios con perfiles adecuados, ya que para reducir la brecha entre la informalidad y la formalidad Veracruz requeriría generar 428 mil plazas afiliadas al IMSS cada año, que para un gobierno sexenal equivaldría a 71 mil 333 por año o casi seis mil al mes, pero en Veracruz ocurre lo contrario: el desempleo es ya preocupante.

SOLO PARA ilustrar, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) del Congreso de la Unión refiere que durante el pasado mes de Enero, el crecimiento del empleo formal en la Entidad fue de apenas 1.93 puntos porcentuales, muy por debajo de la media nacional que alcanzó el 3.22 por ciento, y las fuentes ocupacionales “creadas” se circunscriben a espacios en la burocracia que es muy común al iniciar un Gobierno, ya que tras los despidos correspondientes a trabajadores de la anterior administración, el que está en funciones contrata a los suyos y los da de alta en el IMSS. Estas cifras provienen del análisis del empleo formal por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se basa en el número de trabajadores asegurados o cotizados que allí están registrados, y que de acuerdo con el documento intitulado Empleo y Salario en el IMSS Enero 2019, la entidad con el mayor crecimiento de empleo fue Quintana Roo que registró un aumento anual de 7.87 por ciento, seguido de Querétaro con una ampliación de 5.71 por ciento, y luego Aguascalientes con 5.51, Zacatecas, 5.39 y Baja California Sur, con 5.33 por ciento.

COMO TRISTE contraste, Veracruz fue ubicado en el lugar 24 de las 32 entidades con ese paupérrimo 1.93 por ciento, y por cuanto hace a la generación de empleos en términos absolutos, Veracruz se ubicó en el puesto número 17 de 32, con 13 mil 607 empleos, mientras que el Estado de México alcanzó los 64 mil 601 empleos, en tanto que el último lugar lo obtuvo Guerrero, con 4,714. Solo en un renglón ha sobresalido el Estado, y es en cuanto a salario, pues se señala en ese estudio que el salario diario que se paga al trabajador afiliado al IMSS se ubica por arriba de la media nacional, pues este llega a los 369 pesos diarios, mientras que para otros estados es de 361 pesos diariamente, con lo que se ubica la Entidad en la quinta posición a nivel nacional.

COMO FUERA, Veracruz está atravesando una severa crisis económica que ya le pega a los empresarios, sobre todo a prestadores de servicios, y hay quienes, incluso, han migrado a entidades como Puebla y Tlaxcala en busca de alternativas, ya que aquí no solo les pega la acentuada depresión económica sino la presión, en muchos casos, de la delincuencia que no cesa, y que en el norte, centro y sur –sobre todo en esta última región- ha engendrado levantones y ejecuciones. A ver qué pasa…

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