Vaya que los habitantes de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque no ven la suya, porque al grave problema de inseguridad que se padece en aquella región, ahora revive el fantasma de la presa Yuribia que abastece de agua a esas poblaciones, utilizada por auténticos vivales para lucrar amagando con suspender el suministro si no son cumplidos sus requerimientos. En tiempos de Fidel Herrera y de Duarte de Ochoa obtuvieron sumas millonarias para mantenerse en calma, utilizaron su amenaza como espada de Damocles, pero en tiempos de Yunes Linares, hay que reconocerlo, se mantuvieron “tranquilos”. Ahora resucitan su vocación lucrativa en franco reto al gobierno estatal, ya veremos cómo enfrentan este reavivado intento de extorsión.