La mañana de este miércoles, toda la capital del Estado se vio colapsada por caravanas de personas que partieron de distintos puntos a fin de confluir en la Plaza Lerdo para rememorar que hace 100 años fue asesinado Emiliano Zapata. El motivo es elogioso. El llamado Caudillo del Sur fue un emblema para los campesinos y gracias a su gesta de hombre, sumada a la lucha de otros, la Constitución incluyó los importantes principios del Derecho Agrario con perspectiva social.

Al parecer, la manifestación realizada fue unilateral. Una organización de nuevo cuño tuvo la capacidad de movilizar a miles de campesinos que se trasladaron no se sabe de dónde para mostrar músculo ante las autoridades del Estado y la sociedad.

El cómo lograron realizar su concentración, la cantidad de personas que desplazaron en autobuses, los alimentos y bebidas que consumieron y hasta el pago del día como jornada laboral, está en el misterio, pero de que tienen recursos, los tienen y con suficiencia.

¿De verdad el objetivo fue meramente cívico? ¿Cuentan con el respaldo y anuencia estatal para constituirse en una central emergente? ¿Vinieron por su cuenta a presionar a las autoridades para gestionar canonjías?

Aún no se pueden responder tales preguntas, pero ese despliegue anticipa, sumados a los cada vez más constantes bloqueos del centro y de la SEV, que estamos regresando a etapas de solapamiento que nos darán muchos dolores de cabeza a los xalapeños.