Impresiones
Sergio Román Alva Lozano
Club de Embajadores de la OSX

05 de abril de 2019

OUVERTURE

¡Y la OSX continúa en crescendo! Después de haberles escuchado a Wagner pensé ¿qué más puedo pedir después de haber escuchado este concierto esplendoroso?, y pronto me llegó la respuesta, en tan solo una semana: Mahler, ¡la Resurrección!, magnífico concierto, y de nuevo pensé en lo inmensamente afortunado que somos en poder tener a nuestra Orquesta de clase mundial, que nos puede deleitar con estas obras tremendamente fabulosas.

Pues no paró ahí mi asombro, ahora con un estremecedor concierto de principio a fin. Si, tal como lo digo, porque desde el primer compás de la primera obra se sintió un gran estremecimiento, que continuó con el impacto de la segunda pieza sinfónica y que nos llevó al clímax con la Consagración de Stravinsky.

PREMIÈRE MOUVEMENT.

IANNIS XENAKIS. PIELES, DE PLÉYADES”

Atinadísima elección para dar inicio al concierto pues esta pieza continua siendo de gran impacto para la audiencia aunque de no fácil entendimiento, pero que nos permitió entrar muy adecuadamente al contexto temático de esta noche, la humanidad en su origen y relación con el universo.

Fabulosamente interpretado por los músicos percusionistas de la OSX, ahora solistas. Vimos con admiración como tocaron con gran esmero, tino y atención, prácticamente el ensamble se convirtió en una sola expresión poliédrica cautivadora. Nos atrapó cada tentáculo de ese ente artístico que nos mantuvo en todo momento abrazados a su espectacular interpretación. Era increíble ver como estructuraron sus roles para integrarse inconcebiblemente con sus intensas sonoridades que nos trajeron de las pléyades a nuestra casa, el planeta tierra en donde hemos vivido con la misma genética fundamental y universal.

Finalizó igualmente con  gran espectacularidad, quedándonos con el deseo de escuchar la obra completa, pero indudablemente con gran satisfacción y con un amplio reconocimiento de lo que nos brindaron, pues además de todo pudimos constatar de nuevo la alta calidad de todos y cada uno de los músicos percusionistas encabezados por los Maestros Rodrigo Alvarez y Alejandra Rodríguez.

Qué bueno que el joven director invitado Eduardo Leandro tiene permanente y cercano contacto con músicos jóvenes y que como músico percusionista, además de director, dirija este tipo de obras que requerimos como audiencia para continuar evolucionando nuestra apreciación musical.

DEUXIÈME MOUVEMENT

JAMES DIAZ.”ESPEJOS EN EL VACÍO”

El excelente Director invitado nos advirtió desde antes de empezar el concierto de lo diferente de la música incluida en este concierto y mencionó entre líneas lo importante de escuchar estas manifestaciones musicales de jóvenes talentos como es el caso del interesantísimo compositor colombiano James Díaz cuya obra se estrenó en nuestra Xalapa.

De igual forma esta pieza orquestal nos vuelve a mostrar que el hombre surgió como tal en gran medida a partir de la energía manifestada y transformada en materia, energía que percibimos limitadamente con nuestros sentidos, particularmente por el oído, lo cual se funde con los otros 5 sentidos si consideramos además el intuitivo. Ellos, individual o conjuntamente nos permiten a la vez de escuchar, también sentir, ver, saborear, oler e imaginar o intuir la música en general; sin embargo las expresiones como la de Espejos en el Vacío nos llevan a transitar por el tiempo pasado prehistórico e histórico, pero junto con el presente y futuro en un todo del que es imposible sustraerse.

Nuestra mente con esta obra nos ubica ya y nos prepara ya para continuar nuestra travesía musical de esta noche. Gracias por llevarnos magistral y magníficamente por esta tour sinfónica.

PAUSE

TROISIÈME MOUVEMENT

IGOR STRAVINSKY. LA CONSAGRACION DE LA PRIMAVERA”

Llegamos así entonces, ávidos de escuchar la polémica obra que se mantiene así hasta la fecha. Continúa causando diversas reacciones en el público, pero definitivamente, a medida que el tiempo corre, se va apreciando cada vez más. Y es que esta es una obra maestra. La gustamos superlativamente, aún después de haber escuchado apenas hace algunos pocos días dos inolvidables y  excepcionales conciertos.

Empezamos con las geniales notas sobreagudas del fagot al que fueron añadiéndose individual pero orgánicamente otros instrumentos de viento en aparente manifestación caótica pero que están evidenciando que hay un orden en el caos. Es en realidad una introducción que hizo Stravinsky a un ballet escenificado bajo un concepto de trabajo en equipo que él escribió y dirigió, con apoyo de otros genios de expresiones artísticas y otros talentos del momento, como lo fue el fenomenal coreógrafo Nijinsky. Dentro de esta modernidad la obra la hizo con inspiración nacionalista que se lleva a cabo retrospectivamente hasta el tiempo de los primeros habitantes de lares euroasiáticos pero que igual coinciden con similares, acaso idénticas realidades de otras culturas antiguas y muy antiguas de los cinco continentes.

Así entonces, en el estreno realizado hace 106 años (29 de mayo de 1913) esta obra genial, fuera de serie, totalmente innovadora en su época, fue incomprendida en su música, coreografía, escenografía y argumento pues el público no estaba preparado para tal magnitud de expresión artística.

Para tener la impresión completa sería necesaria la representación de la obra como fue concebida, sin embargo la música por si sola ha trascendido por su propio valor artístico. Es por esto que en la sala de conciertos lo mejor es solamente concentrarse en su manifestación sinfónica y adentrarse en la gran diversidad de imágenes que tan fabulosa música nos genera en la mente.

En  la parte denominada “Danza de las adolescentes” se nos presenta un imponente ritmo constante, continuo que pareciera quien toca insistentemente a la puerta de entrada. Es la primavera que se anuncia con júbilo desbordado, estruendoso y hasta estridente que musicalmente es presentado por cuerdas, vientos, percusiones unidos en una magistral serie de frases que van y vienen, suben y bajan con el fondo del dum dum interminable. Stravinsky nos presenta la felicidad que se vive a la llegada del inicio de un nuevo ciclo estacional, la alegría se manifiesta por doquier, todo es un grito de júbilo y es casi enloquecedor a donde nos lleva el compositor.

Somos cautivos, esclavos atrapados que no podemos más que ir a donde nos lleve él, creador de esta obra en la que juega no solo con su pasajes musicales, unos de ellos llamados precisamente juego del rapto y juego de las tribus rivales, también juega con nosotros, con los músicos, director y todos, nos maneja con solamente notas, frases musicales que salen de aquí, de allá al fondo y adelante, fuerte o suaves, es una zarandeada que nos hace como si estuviéramos en medio de un remolino mutante que se transforma también en tornado o huracán. Ya ni estamos seguros en qué parte nos encontramos, si estamos aún en la I. “Adoración de la Tierra”, o ya pasamos a la II. “El Sacrificio”, pero no importa, pues  lo que deseamos es continuar dentro de esa sonoridad que nos envuelve y nos acaricia o nos golpea, pero sin dejar de estremecernos.

Estamos ya extasiados pero aquí estamos, viendo la maestría con la que se manifiestan Director y músicos, los conocemos bien a casi todos y aun así no conocíamos del todo su gran capacidad y maestría interpretativa. Ante exigencias del tamaño de las que demanda esta obra, la orquesta nos evidencia su talento, su vocación y profesionalismo, pero sobre todo y lo más importante, nos transmiten sus propios sentimientos, gusto y pasión al vivir intensamente la genialidad que el compositor gigante plasmó en esta soberbia y extraordinaria obra de arte.

FINALE

Termina la Consagración de la Primavera en la cumbre más alta de nuestra tierra, ahí donde se junta con las nubes y el celeste azul intenso, pero igual se puede ver la inmensidad del mar. Estamos aún en estado de shock, no podemos creer lo que acabamos de protagonizar junto con Autor, Director, Orquesta y resto del público. Tardamos algunos segundos, que aunque son segundos, parecieron que se alargaron y encogieron en el tiempo. Entonces reaccionamos y nos vertimos en un inmenso aplauso, un aplauso que de pronto también pareció escrito por el propio Stravinsky.

Gracias OSX, Director Titular, Director Invitado ¡nos han brindado un concierto inolvidable!

Nos vemos sin falta el viernes próximo para otro gran concierto sin duda alguna, pues se trata del Gran Gran Genio Beethoven con su Grande Grande obra, La Missa Solemnis. No la podemos perder.

Nota: Previamente en la Sala adjunta a Tlaqná habrá una conferencia maistral del Maestro Guillermo Cuevas, asistido por el Maestro Axel Juárez (ver texto de los programas de los conciertos), que se llevará a cabo a las 5 PM. En avance nos comenta que abordará aspectos muy interesantes de la Missa Solemnis.

Musicografía mínima sugerida:

Iannis Xenakis. Pléyades.

Peaux (Pieles). https://www.youtube.com/watch?v=Oy4U6Hbgo44

Pléyades (Completo).  https://www.youtube.com/watch?v=dqtFGaHcWRk&t=32s

James Díaz. Espejos en el vacío.

Mirrors in te Void.   https://www.youtube.com/watch?v=pALSXMOZqzc

Igor Stravinsky. The Rite of Spring.

New York Philarmonic Orchesta. Dir. Berstein (1958).  https://www.youtube.com/watch?v=rP42C-4zL3w