Veracruz- 2019-04-2613:40:00- Laura Morales

 

Cada año en México se diagnostican cerca de 15 mil casos nuevos de personas con cáncer de colon y/o recto, enfermedad que al tratarse de manera oportuna, permite la curación en 9 de cada 10 casos.

 

 

 

Pero si el tumor crece en el organismo y se disemina a otras partes del cuerpo, la mayoría fallecerá en los siguientes cinco años. Se estima que anualmente seis mil 500 personas mueren en México por esta causa, señaló Saúl Rodríguez Ramírez, jefe del Servicio de Tumores de Colon y Recto del Hospital de Oncología, del Centro Médico Nacional (CMN) del IMSS.

 

 

 

Destacó que entre los principales factores de riesgo están la herencia; es decir, que un familiar tenga o haya tenido este tipo de cáncer, eleva de tres a cinco veces la posibilidad de padecerlo, por lo que es importante que las personas con este antecedente visiten al médico de manera regular.

 

 

 

Explicó que hay mayor predisposición de desarrollar la enfermedad en individuos con obesidad, que fuman, beben alcohol, realizan poco o nulo ejercicio y que consumen carnes rojas en exceso, particularmente si éstas contienen conservadores, están fritas o empanizadas, pues favorecen sustancias que lastiman la mucosa del intestino y la formación de tumores.

 

 

 

La población donde se detecta con mayor frecuencia este tipo de cáncer es de adultos mayores, entre los 65 y 75 años de edad, con malos hábitos de alimentación y que no acostumbran a realizar actividad física con regularidad.

 

 

 

Un problema en la detección de este padecimiento, explicó, es que cuando inicia puede hacerlo como un pólipo (crecimiento anormal del tejido) y no dar síntomas hasta que comienza a crecer, periodo en el que la persona cursa con diarrea con moco y/o sangre. Este momento, enfatizó, es ideal para detectar el cáncer y tratarlo oportunamente, de ahí la importancia de acudir con el médico.

 

 

 

El doctor Rodríguez Ramírez recomendó el consumo diario de alimentos ricos en fibra, como espárragos, betabel, champiñones, nabos y calabaza, lechuga, acelga, zanahorias crudas, espinaca, brócoli, alcachofa, ejotes, así como nueces, semillas, granos; frutas como manzanas, plátanos, peras, mandarinas, ciruelas e higos, acompañados de por lo menos dos litros de agua simple y ejercicio constante, pues favorecen la prevención en las personas jóvenes y coadyuvan al iniciar la vida adulta.

 

 

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