Aunque todavía no está lista la Manifestación de Impacto Ambiental -el principal requisito legal para una construcción de estas características-, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, asegura que no tiene duda de que la Refinería de Dos Bocas empezará este año.

La autoridad dará el permiso, dice la funcionaria, y añade que los estudios los empezaron desde septiembre pasado, tres meses antes del inicio de este gobierno.

Otro estudio indispensable, la Manifestación de Impacto Social, requisito establecido en la Ley de Hidrocarburos y que debe identificar y valorar los impactos en la comunidad, positivos y negativos, derivados del proyecto, además de las medidas de prevención, mitigación y los planes de gestión social, ya se hizo y -según su versión- todo salió bien. Tan es así que el 4 de marzo está terminado y aprobado, aunque no se ha hecho público.

También el 1 de marzo, Pemex solicitó a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) el permiso de refinación. Solo 11 días después se terminó y admitió el dictamen técnico, y se determinó que el diseño del proyecto cumple con la normatividad.

Esta información, junto con la descripción general y beneficios del proyecto, localización, origen, calidad y volumen de la materia prima a procesar, recursos presupuestales, y la Manifestación de Impacto Ambiental, cuando lo obtengan, serán publicados en un micrositio sobre la refinería, promete la funcionaria, aunque todavía no hay fecha para ello.

Por instrucciones del Presidente López Obrador, Nahle es la funcionaria responsable del proyecto y no el director de Pemex, Octavio Romero, quien “ha hecho un excelente trabajo”, afirma la secretaria, que calcula que la refinería que costará entre 6 y 8 mil millones de dólares.

En entrevista, la funcionaria explica el estatus del procedimiento para la refinería que -según asegura- procesará Crudo Maya de 22 grados API, y tendrá una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles por día.

El proyecto está anunciado, el fallo de la empresa que se encargará será el 18 de abril y aún no hay Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

Sobre impacto ambiental hemos ido caminando con la ASEA. Pemex ya tenía varias manifestaciones de impacto ambiental de esa zona. Una del 2002, 2007 y 2012. Eran para que se hicieran 93 pozos petroleros de exploración e hicieron una MIA súper completa. Dijimos, pues ya tenemos una.

Pero no es lo mismo que una refinería

Exacto. Todavía es más profunda la exploración. Son 97 pozos y la refinería sólo la colocarás arriba.

Son toneladas de equipo, en un suelo que además presenta hundimientos

Cuando pregunté al Instituto Mexicano del Petróleo ¿dónde está la manifestación que dice que no es viable? Me respondieron, no, no es de nosotros. No tiene ninguna firma. Además, la refinería de Minatitlán se hizo sobre un pantano que presenta hundimientos. La de Madero está a la orilla del mar en un área salitrosa y también se tuvo que hacer a nivel del mar, casi todas están en áreas pantanosas porque están cerca de muelles, y lo ideal de las refinerías es instalarse ahí para sacar producto. La de Dos Bocas es igual que muchas. Debe tener una preparación de suelo, amortiguamento (por eso), el estudio sobre la mecánica de suelo ya casi lo entregan la Comisión Federal de Electricidad y la UNAM.

¿Cómo va la evaluación de MIA para la refinería?

Va avanzado entre el Instituto Mexicano del Petróleo y Pemex, con alguna referencia de la mecánica que ya se tenía, y otras que pidió la ASEA.

¿Cuándo empezaron a hacerla?

Ya tiene rato. En septiembre, octubre del año pasado.

¿Cuándo tiene previsto concluirla?

Son temas que estamos revisando. Espero que sea lo más pronto posible.

En la Manifestación se tienen que valorar las implicaciones ambientales en las diferentes estaciones, tarda un año aproximadamente, según consultores

Son los tiempos de ellos pero no son los tiempos de este nuevo gobierno. La burocracia a la que estamos sometidos, como comenta el Presidente, es un elefante reumático que hay que mover, a eso nos referimos. Adentro de Pemex, en el consejo de Administración, dicen que hay algo que se llama ‘la ruta de la bestia’, adentro de los comités, para un proyecto que empieza con esa lentitud, que se lleva hasta más de un año en que el consejo autoriza si se hace un pozo o no. ¡Qué barbaridad, con razón estamos como estamos! Cuando me remito a los años de prosperidad de Pemex, vemos que las decisiones en el Consejo de administración se tomaban de una forma inmediata. Se necesita, se hace.

Creo que no han entendido ciertos actores que hay un cambio de sistema y nos urge hacer cosas para impulsar el desarrollo del país. Si vamos con los tiempos y las prácticas que traían los neoliberales, colgado de corrupción, vamos a estar en lo mismo.

¿Y aun así la ASEA tardaría en evaluar y dar el aval?

Se les presentó las MIA anteriores que se tenían sobre este terreno, sobre la misma empresa (Pemex), era lo mismo y nada más se le sumaron algunas cosas que el IMP consideró conveniente. La ASEA dijo que se necesitaba diferente. Lo que nos digan lo vamos a hacer.

¿No están considerando que haya posibilidad de que alguno de los estudios requeridos digan ‘aquí no se puede hacer’?

No. No le veo ningún pretexto para que no se pueda hacer ahí. La refinería estará en la terminal de Dos Bocas, donde salen más de un millón de barriles de crudo de exportación. Es una zona industrial, no veo por qué no pueda. Vamos a cumplir la ley, con todos los estudios.

¿Ya consiguieron el cambio de uso de suelo?

Sí está, ese lo hace el Ayuntamiento de Paraíso, Tabasco. En este proyecto nos han ayudado el Gobierno del Estado, la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Federal de Electricidad, el IMP, Pemex, la UNAM, ha sido una integración de todos.

Sobre el desmonte en el terreno antes de los permisos ¿de quién fue la decisión, suya?

No, fue de Pemex. Había que limpiar, empezar a trabajar para empezarla hacer. Lo que encontramos en ese terreno fue cientos de palmeras enfermas de amarillamiento letal, que tenían más de 10 años y nadie les hacía caso. Hace una década sufrimos eso y fueron miles de hectáreas en el país que sufrieron el amarillamiento letal y se tuvieron que tirar las palmeras en todo el sureste. Esa área estaba entre los matorrales con cientos de palmeras, y fue cuando le dije a la ASEA por qué no habían visto esas palmeras que no tienen cura. Hay que tirarlas. El desmonte fue eso. Los manglares ahí están.

Animalpolítico.com / AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO