Según Wikipedia, el tonto del pueblo o bobo del pueblo es, en sentido estricto, una persona conocida localmente por su ignorancia o estupidez, pero es también un término común para una persona estereotípicamente tonta o sin sentido común.

Y es que de verdad no se alcanza a comprender la manera de gobernar del alcalde de la capital del estado. Mientras las calles están para llorar, cuarteadas y llenas de baches, el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero informó que la obra de remodelación y la construcción de una cafetería, así como su atención, se va a licitar en los siguientes días.

Resulta que para el señor alcalde no le es suficiente la tradicional cafetería de la Parroquia que está a sólo unos pasos del Palacio Municipal. El frívolo edil, en conferencia de prensa, dijo que la cafetería se podría hacer en la parte de la azotea, así como en el estacionamiento.

Tenga la certeza que el señor en ningún momento pensó en las señoras que venden sus alimentos de manera higiénica y a un buen precio en la parte de atrás donde antes se encontraba el Registro Civil. El alcalde muy ufano señaló que esta obra costará 15 millones de pesos provenientes del Fortamun, y los cuales fueron aprobados en la pasada Sesión de Cabildo.

El alcalde dijo que en uno de los pasillos del Palacio Municipal se tiene un área de comida, sin embargo, son personas que venden al aire libre, por lo que es necesario que los trabajadores cuenten con un espacio donde poder comer y comprar sus alimentos. Ni hablar, estos suena a negocio redondo, la pregunta es ¿para quién?

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