El PRI, gigante adormecido

Todo lo que empieza acaba, todo lo que sube baja, todo tiene un principio y un final, son leyes de la naturaleza que la física se encarga de explicarlo y comprobarlo de manera científica, la historia recoge expresiones sociales de ese fenómeno en larga lista de casos. Para muestra, en el ámbito de lo político en México el del PRI es un caso paradigmático, pues ha sido el partido hegemónico por excelencia, pero su devenir histórico da la impresión de estar llegando a su fin. Sin embargo, esta institución aún se mueve y, de acuerdo con José Zorrilla en el Don Juan Tenorio: “los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”. Pero, como sucede en el organismo humano, todo por servir se acaba, y en ese símil respecto al PRI de Veracruz, ¿dónde está el guía priista que reactive al PRI? Porque, quien lo pudiera reavivar con nuevo rumbo, José Yunes Zorrilla, está en dinámico cabildeo con grupos representativos de la sociedad veracruzana, pero mantiene prudente distancia del actual proceso electivo priista. Bien harían los de este partido en cultivarlo porque el PRI requiere de nueva imagen, una vez que en su travesía en el proceloso mar de la política, cual barco a la deriva muchos de sus beneficiarios han decidido abandonarlo.    

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