En la total crispación en que vivimos, los veracruzanos tenemos que soportar los continuos ataques de los delincuentes agrupados en distintos cárteles, pero la situación empeora, si acaso pudiera ser concebible que empeorara más, cuando trasciende que los propios policías estatales levantan a ciudadanos y los ejecutan.

 

Casi por una mera casualidad, la esposa de un vecino de la región llamado Isaac Alejandro Pérez Rivera, detectó en fotografías difundidas en redes sociales que la Secretaría de Seguridad Pública había detenido a su esposo. Poco tiempo después, el cadáver del hombre aparece en el Servicio Médico Forense.

 

Lo que haya ocurrido entre el momento de la detención y el internamiento del cadáver en el Semefo es lo de menos en cuando al resultado final, lo cierto es que la víctima no debió ser privada de la vida sin una causa excluyente de antijuricidad, que aparentemente no la hubo, si no la policía lo hubiera divulgado.

 

Pérez Rivera fue levantado y ejecutado, y eso es algo muy grave, inexcusable, que debe ser reprimido y castigado con toda la fuerza del propio estado para evitar que la seguridad de los veracruzanos siga en manos de asesinos.