Columna “Política al día”

Por Atticuss Licona

La crisis de tres piezas claves del Gabinete de Andrés Manuel López Obrador son la punta del iceberg que podría hundir el Titanic.

Tres de sus alfiles, en tres trincheras complicadas, le han quitado el sueño a AMLO. En Hacienda, en la Cancillería y en la Secretaría de Seguridad Pública, no hay tranquilidad.

A dos de ellos los han señalado en la prensa con inminentes renuncias: Marcelo Ebrard y Alejandro Gertz Manero, aunque ambas renuncias fueron desmentidas de inmediato.

Marcelo Ebrard, el hombre más cercano al corazón de AMLO, sintió retumbar su silla con el último obús de una columna en El Economista, donde señalaron que había puesto su renuncia por sentirse subutilizado en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Alejandro Gertz Manero fue señalado de estar preparando su renuncia por cuestiones de salud debido a una enfermedad crónico-degenerativa.

Ambos casos fueron desmentidos y ambos secretarios siguen firmes… aunque sólo por el momento. Será el inexpugnable tiempo el que sancione la salud y la inoperancia, dos situaciones exógenas a Gertz Manero y a Ebrard que al estar fuera de su control, serán evidenciadas tarde o temprano, o completamente confirmadas como falsas trompetas del Apocalipsis.

Sin embargo, la tercera pata de este endeble tripié es el Subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, curiosamente al único al que no le han cantado Las Golondrinas pese a no faltar razones para hacerlo.

Herrera lleva dos strikes y el próximo será su ponche.

El primero fue cuando informó que la construcción de la Refinería de Dos Bocas sería retrasada y que los 2 mil 500 millones de dólares que serían destinados en la obra se usarían para incrementar la producción de Petróleos Mexicanos… López Obrador tuvo que atajarlo y desmentirlo.

El segundo, mucho más grave, cuando abrió la ventana a la discusión de regresar la Tenencia Vehicular y exponerlo ante los legisladores, lo que hizo que no sólo ellos sino todo el país se parara en las pestañas… nuevamente, López Obrador tuvo que atajarlo y desmentirlo.

E incluso lleva un tercer batazo que le pudo haber costado el puesto pero que se lo perdonaron por haber tocado la bola y mandarla de foul ball, cuando dijo que se utilizará el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios para apoyar a Pemex, cosa que inmediatamente fue desmentida por el titular del ramo, Carlos Urzúa, quien ‘le tapó la boca’ y lo desmintió.

Arturo Herrera es el Subsecretario incómodo, quien a ojos de su jefe es tolerado pero a vistas de López Obrador es ineficiente y no está en línea con la 4T.

Tres tristes tigres comen trigo en el trigal… uno ineficiente, otro subutilizado y otro supuestamente enfermo.

Herrera espera el tercer strike, a Ebrard no le aguantarán otro desplante y a Gertz Manero el tiempo o la salud lo alcanzarán.

@AtticussLicona