CAMALEÓN

Los mexicanos de hoy estamos atestiguando una Restauración, que consiste en reinstalar usos y costumbres presidenciales ya superadas durante los años de alternancia en la silla presidencial. Ahora, todo señala a un retorno del presidencialismo autoritario vigente en el antiguo régimen, pues valiéndose del Poder Legislativo al que domeña casi por completo, el presidente López Obrador se permite manipular instituciones, incluso aquellas creadas con autonomía para servir de contrapesos al poder. Lo comprobamos en la rutina diaria, lo más reciente es el episodio para integrar nuevos elementos a la Comisión Reguladora de Energía, donde el presidente, eso sí con la ley en la mano, haciendo caso omiso al rechazo del senado por las limitaciones de sus propuestas al cargo, las repite a sabiendas de la actitud que adoptarían los representantes del federalismo. Simplemente, el presidente se sale con la suya y con ese desplante reduce la autonomía de la CRE, con el consiguiente mensaje negativo hacia el exterior.

Otras preocupantes señales están en la asignación de contratos sin licitación, y cuando se seleccionan arbitrariamente empresas para que concursen en licitaciones, o bien cuando el discurso presidencial se utiliza para intimidar y se decreta la desaparición del neoliberalismo sin contar con las condiciones objetivas que deben acompañar ese propósito.

Pero son fenómenos históricamente recurrentes: guardando las proporciones de tiempo y circunstancias, así ocurrió después de la Revolución Francesa, cuando transcurridos los tiempos de la Convención y del terrorismo regresó eventualmente al poder la monarquía, solo para dar paso a Napoleón. En México, después de Hidalgo y Morelos surgió el Iturbide de 1821; después de Juárez y Lerdo sobrevino la dictadura porfirista; Madero no cumplió los designios revolucionarios que se esperaban de su gobierno y propició la traición de Victoriano Huerta, su asesino, contra quien se levantó y derrocó Carranza, en un periodo que concluyó con la muerte de Obregón y dio curso al inicio de la etapa institucional del México posrevolucionario. Son hechos históricos que dan pauta para el análisis comparativo de los movimientos sociales.

Porque el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) expresa un genuino descontento social, circunstancia que AMLO aprovechó para encabezar el cambio y por la vía del voto alcanzar el poder, con tal contundencia que logró un crédito por más de treinta millones de votos. Con ese aval ¿Hacia dónde conduce López Obrador al país?

La lucha contra el neoliberalismo es para su exterminio, porque, según la ideología del presidente, representa la corrupción generalizada, la explotación popular, el progreso para unos cuantos y la pobreza para los más, es, en fin, según esa visión, la Caja de Pandora que se abrió en México en 1982. México creció hasta en un 6 por ciento cuando se implementó la política económica del desarrollo estabilizador, con la rectoría del estado en la economía, y ahora como en aquel entonces los empresarios ya no decidirán el rumbo a tomar, sin embargo, se les necesita para que inviertan, pero ¿qué inversor arriesga su dinero si no se le inocula confianza?

Los números de la economía nacional no presagian buenos augurios, lejos quedará la meta de crecer al 4 por ciento este año, 1.5 si bien nos va, dicen quienes de eso saben, pero el presidente “tiene otra información”, diferente a la de su Secretario de Hacienda, y apuesta a un 2 por ciento de crecimiento ¿a cuál de esos parámetros se atiene el inversionista? Y el meollo radica en que sin inversión no hay crecimiento.

Lo sabe el presidente López Obrador. Pero tiene prisa y no se detiene ante esos obstáculos, que en realidad son determinantes. Seis años no bastan para consolidar un Movimiento de las dimensiones de la 4T, pero, además, tampoco basta la voluntad presidencial, se requiere de un acompañamiento acompasado de sus seguidores, algunos con suficientes espolones para advertirle dónde están los baches, porque otros, los más, solo siguen sus pasos a ciegas, son aquellos cuya actitud se asemeja al flautista de la fábula que conduce al rebaño hacia el precipicio.

Pululan alrededor de AMLO seguidores, entusiastas sí, pero de poca ayuda, que no sea para el aplauso permanente. Solo la profunda convicción podrá mantener el impulso con la fuerza original, pero la experiencia le dice a López Obrador que la Transformación requiere de tiempo para madurar y equipo que la sostenga. De allí la necesidad de ampliar la base política, más gobernadores de Morena y repetir en 2021 la mayoría en el Congreso, eso explica el pretexto de la revocación de mandato que se pretende instalar para esa elección. El poder desgasta, la gente se cansa, el tiempo cuenta y no todo es lineal pues en este escenario convergen Trump, Maduro, la ineptitud de sus colaboradores, y la edad. Sin duda el Fausto de Goethe retrataría muy bien la angustiosa levedad del ser.

Pero, ¿por qué involución? Porque representa el intento de resolver el presente con los utensilios del pasado. ¿Por qué restauración? porque cuando los movimientos sociales pierden impulso antes de coronarse con el éxito quedan a expensas de la inercia del régimen al cual se pretende sustituir. Salvo que en este caso MORENA no solo dependiera de López Obrador; pero búsquele en su entorno y sobrarán los dedos de una mano.

alfredobielmav@nullhotmail.com

5- abril- 2019