Estamos viendo acciones de gobierno que acaso jamás habíamos presenciado antes, donde la información es insuficiente para realizar una valoración imparcial y objetiva sobre las materias en debate. Acabamos de atestiguar a un Senado reacio a aprobarle al Presidente a ninguno de los candidatos que propuso para ser comisionados de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

El Presidente actuó, no sabemos si con cinismo, se creció al castigo, estuvo convencido de la idoneidad de sus propuestas y la mala fe de los senadores, o maña para imponer su voluntad empleando el resquicio que la ley le concede como facultad de última ratio.

Televisa, que no es completamente fiable, nos presentó las imágenes de unos aspirantes bastante maletas, aunque cabe la posibilidad de que hubiera escogido precisamente sus peores momentos. A diferencia de otros regímenes, con éste la empresa tiene un tono muy crítico.

Hay que seguir la cauda de decisiones que tomarán, si procederán con independencia o sólo validarán cuestiones que el Ejecutivo ya tiene resueltas de antemano. Vicente Fox, otro que no es confiable y aprovecha cualquier pretexto para criticar a su detestado Andrés Manuel, no tuvo empacho en llamarlos burros.

Pero nos quedamos en lo dicho: hay confusión.