Es importante mencionar que, al Igual que el tema que se abordó la semana
pasada, este también tiene dos vertientes, la histórica y la de la fe. En
esta ocasión solo abordaremos la vertiente histórica.

Para iniciar, es indispensable ubicarnos en el contexto del Israel del
siglo primero y su ocupación por el Imperio Romano. También es importante
no olvidar que Jesús nació, vivió y murió judío. Con esto como base de
argumentación, podemos intentar explicar como surge el cristianismo en el
siglo primero de nuestra era.

Al momento de morir Jesús, sus discípulos se encuentran con el enorme
desafío de explicarse, como judíos, la crucifixión de su mesías. No
comprenden qué había fallado y porqué no resultó como lo profetizaban las
escrituras.

Es probable, como lo comente la semana pasada, que Jesús fuera crucificado
con dos de sus discípulos y que el resto de ellos se encontraran temerosos
de los romanos. Eran días terribles y de gran incertidumbre para ellos.

Pero vamos por partes para no perdernos, los discípulos de Jesús se quedan
en Jerusalén y empiezan a conformar la primera vertiente del cristianismo,
que es más bien una rama del mismo judaísmo y que tiene a Jesús como un
profeta y mesías, pero aun carecen de libros y teología propia. Hay que
recordar que son judíos en todo el sentido de la palabra.

Unos pocos años después llega a escena Pablo de Tarso, un judío con
influencias del mundo helénico, se le distingue como el único de los
apóstoles que no conoció a Jesús.

Ahora vamos a lo importante, el origen teológico del cristianismo. Para los
judíos es inconcebible que Dios tenga un hijo carnal, su concepto es más
bien retórico, todos somos hijos de Dios. Por el contrario, para los
griegos la idea de Hijo de Dios es más libre, después de todo, se trata de
una cultura donde no es nada difícil que los dioses tengan hijos con los
hombres.  Pablo, como dije, era judío, pero antes que nada era un hombre
educado en un mundo helénico, no le era tan difícil racionalizar el
concepto de: Dios si puede tener un hijo. Esta sola idea a los judíos de
entonces y de ahora, les parece absolutamente inaceptable.

Jesús como hijo de Dios fue el concepto que provoco grandes y graves
conflictos entre los judeocristianos en Jerusalén con Pablo. No podemos
olvidar que en Jerusalén eran judíos obedientes y Pablo era el que tenía
que lidiar con los gentiles para convertirlos, primero en judíos cristianos
y con el tiempo en Cristianos.

La conversión de mujeres era la tarea fácil, lo difícil eran los hombres,
después de todo, convencer a un gentil a someterse a la circuncisión no
debió ser sencillo, se realizaba con un cuchillo de sílex, con mínimas
condiciones de higiene y era muy doloroso.

Es justo por el tema de la circuncisión que Pablo crea la idea de la
circuncisión espiritual, es decir, creer en el hijo de Dios como salvador
de la humanidad era suficiente para convertirse. No era necesario cumplir
con los preceptos judíos ni observar sus prohibiciones alimenticias y por
supuesto, no tenían que circundarse.

Para los gentiles era una oferta irresistible, convertirse y creer en el
Hijo de Dios sin tener que ser judío. Obtener como recompensa la vida
eterna y sobre todo, el primer sistema de asistencia social de la historia
de la humanidad. No debemos pasar por alto que, los primeros cristianos
eran un movimiento con un formidable sentido de caridad y compasión, veían
en comunidad por las viudas y los huérfanos, y eso en el siglo primero y
segundo, con una esperanza de vida de apenas unos 30 años y donde los
huérfanos muchas veces tenían que ser vendidos como esclavos, era una
propuesta para considerar.

Esto no era aceptable para los judeocristianos en Jerusalén, es probable
que solo Pedro Simón entendiera que lo que planteaba Pablo era el camino
para la conversión de los gentiles. No hay que olvidar que, en un principio
se trataba de un movimiento apocalíptico y el tiempo era muy escaso para
ellos.

Mientras tanto, aun no está claro quienes fueron, pero se empieza a
desarrollar en Jerusalén otra vertiente del cristianismo, la que se conoce
como gnosticismo. Ellos se tenían como poseedores de un conocimiento
místico no revelado mas que a unos cuantos elegidos.

Es así que, en el siglo primero, tenemos tres vertientes del cristianismo:
los cristianos paulistas, misioneros en el mundo y convirtiendo a gentiles;
los judeocristianos, encabezados por Santiago, que se mantienen como judíos
con sus preceptos y prohibiciones; y los gnósticos, herederos de la
tradición zelota. Por cierto, uno de los discípulos de Jesús se le conoce
como Juan Simón el Zelote.

Hay algunos que sostienen que Jesús era un Zelote, en realidad es poco
probable, más bien, es posible que se tratara de un Fariseo, que hoy en día
podríamos definir como progresista. Hacía cosas que un Zelote simplemente
no podía permitirse, por ejemplo, convivir con leprosos.

En el año 70 es que la historia se define. Los romanos hartos de las
revueltas judías, deciden terminar de una vez por todas con los desmanes en
su provincia de frontera y toda Judea se convierte en ruinas, con una
Jerusalén reducida a escombros y el templo destruido. Según Flavio Josefo,
aproximadamente 1 millón de judíos murieron y 90 mil fueron capturados y
esclavizados.

Seguramente entre las victimas de los romanos se encontraban los
judeocristianos de Jerusalén y los gnósticos, ya que después del año 70 no
hay evidencia o testimonio claro de ellos.

Es así que el cristianismo de Pablo de Tarso es el único sobreviviente. Da
inicio la recopilación de las epístolas y de los evangelios. No olvidemos
que Marcos y Lucas eran discípulos de Pablo y que los evangelios de Mateo y
Juan son ya las bases de una teología cristiana que se le puede definir
como Paulista.

Después de esto el judaísmo es irreconciliable con el cristianismo. No
pasemos por alto que, el judaísmo de hoy es heredero del movimiento fariseo
del siglo primero, Pablo al mismo tiempo, antes de su conversión, era
fariseo y Jesús, pese a los conflictos mencionados en los evangelios, era
más cercano a los fariseos que a otras corrientes del judaísmo del siglo
primero.

El cristianismo de Pablo fue el que prevaleció, su enorme éxito se debió a
que es el heredero de la tradición judía y de una visión del mundo mucho
más griega de lo que creemos. Somos hijos de Dios desde una visión judía y
creemos en un hijo de Dios desde una perspectiva helénica.

Los judíos poco a poco fueron sacando a los judeocristianos, hasta tenerlos
fuera y cerrar la puerta por diferencias filosóficas y teológicas
irreconciliables.

Los cristianos, en respuesta, exculparon de la muerte de Jesús a los
romanos cuando en Mateo 27:25, nos dice: “Pilatos tomó el agua y se lavó
las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de
este justo; ¡allá vosotros! Y respondiendo todo el pueblo dijo: ¡Caiga su
sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

No fue Pilatos el que se lavó las manos, fue todo el Imperio Romano el que
fue exculpado de toda responsabilidad histórica de la muerte de Jesús,
cayendo esta en el mismo pueblo judío, el mismo pueblo de Jesús.

Con el paso del tiempo, el cristianismo primero fue legalizado por el
Imperio, poco después se convirtió en la religión oficial y única, para
después ser el Cristianismo el heredero absoluto del imperio Romano.

En el siglo cuarto se estableció el canon, se determinaron los libros y se
definió el Nuevo Testamento Cristiano. Ya se tenía todo, el Libro y la
Teología. Pablo de Tarso se impuso, fue el que entendió que Jesús era
demasiado importante para permanecer solo como judío, lo helenizó y
conquistó el mundo.

Hoy occidente no se puede entender sin el Cristianismo. Somos herederos de
lo mejor de la tradición judía, helénica y romana. No nos es ajena la ética
y moral judía, comprendemos los conceptos de libertad de los griegos y nos
gusta la ley y el orden de los romanos.

Pablo de Tarso es uno de los personajes más importantes de la humanidad,
del Jesús predicador de Galilea y Judea, su teología configuró el
Jesucristo de la Cristiandad. Fue el primero que tuvo claro que Dios no
hace Teología, la teología hace a los dioses.

Pablo de Tarso tenía razón, Dios está demasiado ocupado para atendernos,
mandó a su hijo a darnos la buena noticia de la vida eterna y nosotros
decidimos matarlo.

Los judíos lo siguen esperando.

Jorge Flores Martínez

Jorgeflores1mx@nullme.com