“Si a mí me llegan a deportar a Cuba, yo no sé que voy hacer… Mejor me ahorco. He recorrido 11 países en cinco meses, he comido en la calle, me he bañado donde sea, para lograr que los de la migra no me regresen”, dijo Lázaro Vega Rodríguez, originario de La Habana.

 

El pasado 22 de noviembre decidió salir de su país en compañía de cuatro amigos, quienes optaron por tomar la ruta de los centroamericanos, pues aseguró que pese a este trayecto que tiene de paso Coatzacoalcos es inseguro, es la manera más rápida de llegar a la frontera de los Estados Unidos.

 

“La cosa en mi país esta malísima. Vengo con cuatro amigos. Hemos cogido la ruta más dura, pero le hemos dado para adelante. Hemos subsistido con lo que la gente nos ha dado”, agregó.

 

Indicó que las políticas migratorias entre Cuba y la Unión Americana se han tornado complejas ya que no existe un dialogo entre los países.

 

Las acciones bilaterales se deterioraron y Washington cerró sus servicios consulares en La Habana, alegando supuestos “ataques sónicos” contra sus diplomáticos en el 2016 y 2017.

 

Desde entonces, los cubanos deben solicitar visas en embajadas norteamericanas en otros países -una misión casi imposible ahora que los cubanos no tienen privilegios migratorios o hacer un largo viaje desde Suramérica para llegar a la frontera mexicano-estadounidense.

 

“No me pienso quedar en México la meta es ir a estados unidos”, insistió.

 

Indicó que otros de los motivos por el que decidió salir de la Isla dejando a su madre son las dificultades económicas y la escasez de trabajo, y alimento.

 

“Mi familia se quedó en Cuba preocupada porque se dicen muchas cosas, pero siempre busco la oportunidad para decirle a mi madre que este tranquila que aun sigo vivo, pero lo cierto es que la vida del migrante no es nada fácil”, agregó Vega Rodríguez.

 

Dentro de las adversadas con las que se ha topado durante este viaje indicó que los asaltos, las estafas y la discriminación han sido las principales problemáticas a las que se ha enfrentado.

 

“Me han estafado en dos ocasiones, me ha querido robar, asaltar pero gracias a Dios no me ha pasado nada”

 

El panorama más difícil con el que se ha tenido que enfrentar el joven de aproximadamente 33 años, es la imagen de mujeres con niños en brazos que también desean cruzar la frontera.

 

“La situación esta candela, candela (difícil) ver a las mujeres solas con los niños me ha partido el alma, ver a las madres que se sube al tren con los niños, me dan hasta ganas de llorar pero las apoyamos y las cuidamos”, recalcó.

 

Cabe destacar que los nuevos movimientos migratorios ahora también están conformados por cubanos y africanos, ya no lo se trata de centroamericanos que desean buscar una mejor oportunidad de vida en los Estados Unidos.

 

Debajo del puente de la Avenida Uno se concentraron mil 500 indocumentados que llegaron a Coatzacoalcos el domingo por la noche y la mañana de este lunes y se espera que los próximos días arriben mas a la ciudad.