Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

 

¡Francisco Arturo Cárdenas, cabeza de las transas en la Academia de Policía!

 

Veracruz, ocupa primer lugar en feminicidos e impunidad delictiva,  tercero en inseguridad pública y, ante la peligrosidad de los siete cárteles que nos gobiernan, el primero en operaciones de la recién creada Guardia Nacional.

Ese es el legado del “honesto e inteligente” gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García a cinco meses de su asunción.

Hoy, con un respaldo presidencial que raya en la ignominia, el mandatario estatal se cuelga –al corte de marzo del 2019- el galardón de haber colocado a Veracruz en primer lugar con 83 feminicidios, al tiempo que rompe el record delincuencial, con 26 mujeres asesinadas tan solo en el mes de marzo, cifra sin precedente –a escala estatal y nacional–, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Así va el registro:

Veracruz, Sonora y Puebla, aportan casi la mitad de los 95 feminicidios cometidos en marzo en el país. Así, las 95 muertes en ese lapso clasificadas como feminicidio, son un número mayor al de 85 carpetas abiertas por este mismo delito en idéntico periodo. Esto es así porque en un solo expediente, el Ministerio Público (Fiscalía) puede colocar a más de una víctima.

Por lo que corresponde a los delitos en lo general, infortunadamente somos considerados como tierra de impunidad ya que al no existir la prevención del delito, una vez consumado, pasa a formar parte del rezago -equivalente al archivo muerto- en la oficina rival del gobernador, la Fiscalía General del Estado, que a la fecha acumula, al corte de enero, 103 mil carpetas de investigación.

En cuanto a la inseguridad pública, la actual administración arrancó en un lamentable quinto lugar para de inmediato, producto de la lucha entre los siete Cárteles que disputan la plaza, colocaron a Veracruz, a la vuelta de 12 semanas, en tercer lugar, pero -tras la matanza de Minatitlán- se ubicó en primer lugar obligando a la Federación a arrancar los operativos de la recién creada Guardia Nacional justamente en ese municipio del sur en donde quedaron estacionados a más de mil elementos.

Consecuentemente si la GN inicia en Mina para extenderse a Coatzacoalcos y todo el sur hasta bajar al centro y norte de la entidad para qué carambas sirve la SPP con 10 mil elementos y un presupuesto que rebasa los 5 mil 500 millones de pesos.

La intervención federal abrió al mismo tiempo, la caja de pandora de la inoperancia de la Secretaría de Seguridad Pública que encabeza el “doctor” Hugo Gutiérrez Maldonado y su séquito, algunos de ellos señalados desde el pasado como corruptos.

Hay indicios y denuncias de cómo se mueve el dinero en la dependencia, el dinero que, por fuera del presupuesto, hace que vivan como jeques los jefazos, los comandantes y mandos superiores que aliados a grupos delincuenciales, dejan hacer y dejan pasar…

¿Qué es una herencia del pasado, clásica disculpa para no atender el presente?

Pues sí.

Hay que echar la culpa a Yunes Linares, o a Duarte o Fidel Herrera, mientras se pueda ya que al paso de los meses y los años la justificación quedará inválida.

Hoy, por lo pronto, quedan al descubierto oscuros manejos dentro de la Academia de Policía de El Lencero, en donde el área administrativa que encabeza Francisco Arturo Cárdenas Cortés –quien había sido cesado de la Policía Intermunicipal de Boca del Río por corrupto- es rescatado por el gobierno de Cuitláhuac por la capacidad que tiene este individuo para mover millones de pesos por debajo de la mesa.

De nada ha servido que oficiales de tropa hayan iniciado un paro de labores en protesta por los trastupijes del personaje. Tampoco que se haya denunciado y publicado las propiedades que posee Cárdenas Cortés en Poza Rica y el exclusivo fraccionamiento de “Animas”, en Xalapa o los seis vehículos último modelo que adquirió.

Mucho menos han pegado la protesta por la exigencia de moches para autorizar promociones o que les entreguen uniformes, mejor equipo de patrullas y radiocomunicaciones.

La cloaca de la SSP, es –sin duda- una herencia, pero no hay poder humano que se atreva a meterle la mano… por los beneficios que da.

El propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) ha venido evidenciando la corrupción, desvío y dispendio de recursos y desaseo en la operación de la dependencia en denuncias hechas públicas desde la época de Javier Duarte, cuyos cuadros humanos siguen operando.

Aun se tiene presente que el 39.83% de los policías de la SSP estatal, incluidos mandos, reprobaron los exámenes de control y confianza y continúan en activo. Es decir, del total de policías de la entidad son tres mil 864 elementos los que continúan en activo pese a su ineptitud.

Asimismo los “hoyos negros” de la SSP siguen abiertos.

Se ignora cuánto y monto de compra de equipo y unidades de transporte, armamento y uniformes; no se ha sabido más de los exámenes de confianza y si se retiró la protección policiaca a periodistas.

En días pasados el gobernador, en el marco de la visita presidencial, dio cuenta de la compra de 165 patrullas en apoyo a la GN, pero se desconoce si hubo o habrá licitación pública.

Tampoco se sabe del curso que han seguido las protestas y deserciones de elementos policiacos en las áreas calientes ante la desventaja en su lucha contra los cárteles de la droga.

En el caso de la Fuerza Civil, la llamada policía de elite, se tiene conocimiento que apenas ha logrado generar a 451 policías confiables, un número bajo para un estado tan vasto como Veracruz con mas de ocho millones de habitantes.  

La “Fuerza Civil” más parece policía de escenografía que de efectividad.

Así, la presencia de la Guardia Nacional en Veracruz, deja en la total obsolescencia a la Secretaría de Seguridad Pública, dependencia a la cual habría que revisar además el negocio del siglo que detenta en los penales. Todo es cuestión de tiempo.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo