Usted Dirá…

Por: Roberto Valerde García

 

 

En los últimos tres lustros, antes y después de que la avenida Lázaro Cárdenas fuera construida con concreto hidráulico y de que se construyeran el puente elevado frente a Plaza Cristal, así como el paso inferior vehicular de la Araucaria en Palo Verde, de la capital Xalapa, han ocurrido fatídicos accidentes ocasionados por tráileres y, muy probablemente, sigan ocurriendo por la negligencia de Tránsito del estado.

Como dijo alguna vez el ex presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, “no se hagan bolas”, culpable sólo hay uno. Es cierto que en estricto sentido la regulación del tránsito de vehículos y de personas en las vialidades que no sean de competencia federal, así como el estacionamiento de vehículos, es competencia de los ayuntamientos del estado, (en este caso nos referimos al de Xalapa), peeeero, la ley 561 de Tránsito y Seguridad Vial para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, contempla que “por convenio” estas funciones se le pueden transferir a la Dirección General de Tránsito y Seguridad Vial, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública, como ocurre en la capital del estado actualmente. Tránsito no es municipal.

Hace unos días un tráiler de doble remolque que circulaba a las 11 de la mañana por la avenida Lázaro Cárdenas (que entronca con la autopista que viene de Veracruz y con la que va hacia Puebla y Ciudad de México) se quedó sin frenos y en su intento por evitar una tragedia, el operador de la pesada unidad se estrelló contra la barra central de contención, no obstante, impactó a un automóvil y a una camioneta.

En esta ocasión, milagrosamente no se registraron víctimas mortales, aunque sí cuantiosos daños materiales. Después del niño ahogado, todos quieren tapar el pozo y varios actores políticos tratan se hacerse los preocupados y simulan buscar a uno o a varios culpables, pero es evidente que Tránsito del estado no cumple con la aplicación de la ley, además de que se pasa por el arco del triunfo un acuerdo que existe desde 2012 (y quizá podría haber uno anterior), que prohíbe la circulación de unidades pesadas.

El hoy diputado del PAN y ex regidor del ayuntamiento xalapeño, Omar Guillermo Miranda Romero, se refirió al Acuerdo 188 del 24 de octubre del 2014 que regula, o mejor dicho, restringe el paso de los tráileres y unidades de carga pesada por esta avenida principal de la capital entre las 06:00 y las 22:00 horas.

Pero si mi terca memoria no me traiciona, en octubre del año 2012, los entonces titulares de Tránsito del estado, Roberto López Santoyo; el director del centro SCT, Agustín Basilio de la Vega; los delegados de Canacar (en Veracruz), Raúl Rodríguez Méndez, y (en Xalapa), Martín Vásquez Castillo, así como el presidente nacional de la Alianza Mexicana de Organizaciones Transportistas A.C. (Amotac), Rafael Ortiz Pacheco, así como los representantes de distintas organizaciones de autotransporte también acordaron limitar durante el día el paso de unidades pesadas por la transitada avenida principal de Xalapa.

La realidad es una, directores de Tránsito han ido y venido, muy probablemente seguirán desfilando por esta dependencia, pero a todos, sin excepción, les ha resultado más provecho$o “tolerar”, “permitir” la circulación de camiones pesados.

¡¡Por favor!!, la existencia de esa restricción es del dominio público, los patrulleros de la institución no pueden argumentar desconocimiento, menos pueden decir que están miopes y no ven la gran cantidad de unidades que a todas horas del día circulan tan campantes, presuntamente después de pagar su “peaje”, “embute”, “mochada”, “mordida”, “chayote” o como usted le quiera llamar. La omisión y la simulación, también son formas de corrupción, lucrar con la ley, ya ni se diga.

No podemos pecar de ingenuos y pensar que nadie saca provecho de esta flagrante violación a la ley, al citado acuerdo y a la omisión de las responsabilidades que tiene Tránsito del estado. Claro, por supuesto, para muchos es un jugoso negocio, es casi como ser dueños de una caseta de peaje, el que paga pasa. ¿ O es que de la noche a la mañana los agentes de tránsito se volvieron bondadosos?

A propósito de peajes, dice el diputado Héctor Yunes Landa, que desde que fue senador de la República, presentó una iniciativa para regular la circulación de unidades bi articuladas por las carreteras de todo el país debido a la cantidad de accidentes y muertes que anualmente provocan y ahora retoma el tema. Creo que de paso debe proponer que se regulen y que se reduzca el costo de las autopistas en todo el país.

Existe el libramiento de Xalapa, con una longitud de 59.7 kilómetros desde Cerro Gordo hasta Perote, sin embargo, es carísimo y por ello automóviles y unidades pesadas no lo usan y prefieren cruzar por Xalapa antes que pagar las dos casetas.

Según los costos que se publican en la página web de la empresa concesionaria COPEXA, en el tramo del libramiento de la capital, una moto paga 74 pesos, un automóvil 149 pesos y un tractocamión de seis ejes 438 pesos, mientras que en la caseta del tramo Banderilla-Perote, una moto y un automóvil pagan lo mismo que en la anterior, mientras que el camión de seis ejes paga 247 pesos; es decir, por menos de 60 kilómetros un tráiler de doble remolque tiene que pagar 685 pesos. Obvio es que a ninguna empresa transportista le conviene un gasto así.

Es correcto, hay que regular los dobles remolques como sugiere Héctor Yunes, pero él además debe pugnar por una reducción de las tarifas en carreteras de peaje, que aumentaron recientemente y que en la víspera de Semana Santa, apuesto doble contra sencillo, volverán a subir sin que nadie ponga un freno, total, hay que sangrar a los turistas.

En estricto sentido el ayuntamiento de Xalapa no es responsable de que los traileros violen el acuerdo, pero sí está obligado a exigir a Tránsito del estado que se cumpla con la restricción vigente, la razón y el derecho le asisten. Ni el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero, ni el cabildo, pueden lavarse las manos y eludir su responsabilidad. El que calla otorga.

Sea por ignorancia, por corrupción, por obedecer instrucciones superiores, por proteger intereses de un grupo político o empresarial, ¡ya basta! de tanta anarquía y de que nuestros servidores públicos sigan llenándose los bolsillos, mientras el pueblo que se joda. De no tomar cartas en el asunto cualquier día de estos, todos vamos a lamentar algún accidente de proporciones mayores, Dios no lo quiera, con la pérdida de muchas vidas que lamentar.