Agencias /Sociedad 3.0

Raúl Santiago García, un hombre de 60 años de edad originario de Caborca, Sonora, es divorciado, padre de tres hijas y vive en Estados Unidos desde 1978, es un conductor de tráiler que comenzó a vender cosméticos como pasatiempo. Ahora que aprendió a maquillar, está seguro de lo que sigue en su camino.

Todo inicio por la admiración hacia una maquillista de nombre, Deysbel Olachea, después se volvió seguidor de su trabajo hasta que tomó la determinación de asistir a un curso:

“Yo no tengo miedo de que me encasillen, no tengo prejuicios. Yo respeto a las personas por lo que son y por su trabajo; si lo sabes hacer bien, sigue haciéndolo”

Deysbel Olachea narra que conocer en persona a don Raúl le resultó toda una sorpresa. Pensaba que era alguien más joven, pero desde que lo vio y platicaron en persona, quedó sumamente impresionada por su amabilidad y su capacidad para aprender.

Tras asistir al curso García dijo: “me solté… al final de la clase ya me sentía como con un 80 por ciento de la mano más hábil, más rápida para difuminar el ‘make up’; estoy encantado y traté de aprovechar al máximo lo que me enseñó. Yo me puse en sus manos y así fue; ahorita ya voy a comprar mis primeras brochas profesionales”.

Sin saber el impacto que tendría ahora Reúl Santiago García inspira a más hombres porque al dar a conocer su caso a través de redes sociales la maquillista recibió algunos mensajes de otros hombres que animados pedían informes:

“Me llegaron muchos mensajes de personas del sexo masculino, me dicen que ya se siente más animados, que don Raúl les dio más fuerzas para animarse, que decían que no podían porque son hombres, que por su edad, que porque son casados… pero ahora dicen que sí el pudo, ellos también”.

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Con información de Sin Embargo / Deysbel Olachea