Dialogando

Por: Abel Domínguez Camacho

 

En memoria de mis padres el viejo y la jefa, a quienes pido disculpas por no alcanzar su sueño; el sueño de todos los padres es que los hijos estudien para ser hombre-y mujeres-de bien o, se conviertan en gente próspera a través de ciertas actividades empresariales. Para aquellos que mandaron a sus hijos a la universidad, les llenaba-hoy no sé- de orgullo decir, mi [email protected] es [email protected], [email protected], mé[email protected], etc., ciertamente que no alcanzaban a decir, mi [email protected] es un hombre-mujer de ciencia, creo que eso les faltó; los hay, que dijeron, quiero que mi hijo sea como yo, cuando se ostentaba un título, no así cuando su escuela fue la vida, entonces decían los contrario.

 

El viejo solía decir “de balde título” cuando sus hombres de ciencia no eran capaces de realizar  tal o cual cosa que implicaba las habilidades o el oficio-en este caso del viejo- y ante lo cual la jefa sonreía discreta y hábilmente llamaba a comer, fin del asunto pues después de comer, pendejo el que se quedara por allí cerca. Para él fuimos hombres de ciencia, el que se aplicó en la maniobra para la carga y descarga de los buques de la época en Veracruz, los que hicieron ingeniería mecánica en la industria embotelladora y en petroquímica y, el aprendiz de brujo.

 

Por alguna razón, siempre o casi siempre contesté soy aprendiz de brujo, cuando por tema de conversación preguntaban que profesión-título- ostentaba; no tengo claro el porqué de mi respuesta, ya sea que no lo consideraba tema de conversación o, que evitaba los siguientes cuestionamientos  sobre lo que estaba aconteciendo en el país, una economía en crisis un día sí y el otro también; la clásica, ¿crees que convenga comprar dólares en este momento? y después todo lo que gusten y manden, que supongo es lo que sucede hoy con el momento político-económico que vive nuestro país. México que vive una importante transición, espero se sepa materializar en un México próspero y desarrollado.

 

El viejo siempre orgulloso de sus “perrillos”, en cierta ocasión que su nuera se quejó porque su hijo no era capaz de poner un cuadro o arreglar el enchufe de la lavadora, se rascó la cabeza-clásico en él cuando estaba en apuros-y alcanzó a decir, “mija cuando necesites algo me dices, yo lo hago, mira estas manos llenas de callos para eso son, pero él-su hijo- él no hace eso desde chico, él no, mi hijo piensa”, jajaja con quien se vino a quejar la nuera.

Supongo que ahora es un poco distraído en su condición actual, antes un tigre; de escuchar que su hijo menor no alcanzó a ser un hombre de ciencia y se quedó con un oficio y mero sentido común, digo que de escuchar eso, ya se hubiera salido de la urna para reclamar y echar madres, pero no, está distraído pero también contento porque en el fondo sabe que soy aprendiz de brujo, eso le gustaba escuchar y reía.

 

Desde mi bunker saludo cotidianamente a esos mis padres amorosos, el viejo y la jefa, presente.

 

  1. Estudien y conviértanse en hombres de ciencia, no hagan caso a tal desprecio.