Serpientes y Escaleras

Salvador García Soto

Al asesino material de la masacre de 13 personas en Minatitlán, Adrián Fernández El Pelón, no lo detuvieron al salir del complejo Pajaritos de Pemex, donde trabajaba, como oficialmente se dijo, sino dentro de las instalaciones del C4 de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, en el estacionamiento, adonde el integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación ingresó sin problema con su automóvil para intentar refugiarse y evitar ser capturado por los policías ministeriales federales que lo perseguían.

Los agentes de la Agencia de Investigación Criminal se sorprendieron cuando el automóvil Camaro que manejaba a toda velocidad El Pelón, después de haber embestido en su huida a uno de los vehículos de los federales, llegó al entronque de la carretera Minatitlán-Coatzacoalcos y, como quien se sabe protegido, enfiló su auto hacia el C4 e ingresó sin problema al estacionamiento donde finalmente fue copado. Todavía policías estatales de Veracruz encañonaron a los policías ministeriales, como intentando evitar la captura, y hasta que los federales se identificaron y les dijeron que era un operativo de la Fiscalía General de la República, los agentes de la SSP veracruzana bajaron sus armas y permitieron la captura del presunto asesino y narcotraficante.

Fuentes locales de Minatitlán y testigos de la persecución y la detención ocurrida el 3 de mayo, narraron que El Pelón había sido ubicado desde un par de días antes por los agentes de la Policía Ministerial que vigilaron su domicilio, luego de que se le identificara como el operador y sicario de Jesús N El Lagarto, jefe de Plaza del CJNG en Minatitlán y quien le habría ordenado atacar el salón de fiestas La Potra, adonde El Pelón llegó el 19 de abril pasado para disparar a mansalva contra los asistentes a un festejo particular, asesinando a 13 personas.

Paradójicamente este hombre que mató con lujo de crueldad a un bebé de un año y a 12 personas más por un ajuste de cuentas con la dueña del salón de fiestas, y que era trabajador de Pemex, es padre de tres niños, a los que solía llevar a la escuela como parte de su rutina diaria. El día que lo detuvieron, los agentes federales lo vieron salir muy temprano de su domicilio en la colonia Emiliano Zapata de Minatitlán, donde vivía con su esposa y sus hijos, justamente para llevar a dos de sus tres pequeños a la escuela. Como había pedido licencia en Pemex, con el argumento de que él había estado en el salón La Potra el día de la masacre y estaba “afectado por los hechos”, Adrián Fernández se dedicaba a sus otras actividades, las de sicario y narcotraficante, que combinaba con su trabajo en Pemex.

Después de dejar a sus niños en la escuela, se dirigió a la colonia Barrancas, ya en el municipio de Cosoleacaque, a donde ingresó a una casa en la que permaneció por casi 4 horas y a las 12:30 los ministeriales lo vieron salir a bordo del auto Camaro y portando una pistola de grueso calibre en el hombro. Los agentes vieron la oportunidad de detenerlo en flagrancia y cuando se acercaron a cerrarle el paso, El Pelón se dio cuenta y aceleró impactando en su huida a uno de los vehículos federales. Se inició así la persecución a toda velocidad por la avenida Héroes de Nacozari a la altura de la Refinería, para continuar por la carretera Minatitlán-Veracruz y posteriormente llegar al entronque con la ruta Coatzacoalcos-Minatitlán donde se ubica el C4 perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Veracruz. Ahí fue donde el sicario y presunto asesino se enfiló hacia la instalación del gobierno estatal e ingresó sin ninguna dificultad y sin que nadie se lo impidiera al estacionamiento del C4.

Una vez en el estacionamiento los agentes ministeriales lo detuvieron, luego de ser encañonados en principio por los policías de Veracruz, y lo pusieron de inmediato a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación en la subsede de Minatitlán, junto con el arma de grueso calibre, cartuchos útiles, envoltorios con estupefacientes y equipos de radiocomunicación que llevaba consigo.

Cuando le preguntaron quién era y a qué se dedicaba, Adrián Fernández dio su nombre y dijo ser “padre de familia y trabajador de Pemex” y que ganaba un salario de 12 mil pesos mensuales, además de mencionar que contaba con un amparo que le había tramitado su abogado “para evitar cualquier aprehensión determinada en su contra”. Nada dijo de sus actividades delictivas y de que operaba para Jesús N El Lagarto, líder del CJNG en Minatitlán, y mucho menos que había sido el autor material de la masacre de las 13 personas y el menor de un año. Las mentiras y la dualidad de un sicario asesino como El Pelón se pueden entender, pero lo que cuesta trabajo entender es que él haya intentado buscar refugio en el C4 del gobierno estatal y que haya podido ingresar a una instalación de máxima seguridad sin ningún problema. ¿Será que los policías estatales lo conocían y por eso le permitieron el paso?

Publicado por El Universal